Un poema tralará

QUIEN VIENE a verme ahora
trae regalos
con que alegrar el corazón,
mide con parsimonia
las ruedas de mi silla
y declara lo atroz del sufrimiento.
Se contrae su rostro
como una afrenta que olvidar
uno de estos días.
Se marcha muy apesadumbrado
a buscar el oscuro límite frío de la calle.
Me hubiera apetecido retenerlo,
y ofrecerle mi dolor
a cambio de su asombro.
Pero se fue corriendo.

Este cuento se ha acabado en Trianarts 6

Este cuento se portada
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VÉRTIGOS

Nada de nostalgias, nada de presumir
sin querer abrir los párpados
que el tiempo es un viejo camión de la limpieza
que nos traslada a un pulcrísimo paraje
donde fuimos palmariamente tan dichosos.
Luego nos dejará tirados, no lo dudes,
a las puertas del hospital
sin nombre, alguien
coloca tu cuerpo desvanecido en la camilla.
Por haber llegado hasta aquí, por verte
desde una rendija que es una certeza,
por no ser más que tu amigo más odioso,
por lo que prefieras, anda,
te ofrezco este ramo de lirios del valle.
De noche el viento recorre con premura
el desván de nuestra casa,
se trata de vivir desalentado,
de escuchar las voces rasgadas de los niños
ahogándose de pena, desde su revelación
el mundo ha dejado de pertenecer
al tullido rey de su república.
Cuando el verano termina por abrir
sus ventanas para que la noche refresque
y confunda al deseo, acabas
tu vaso largo de vodka.
Aquel camión fantasma del principio
carga con tus huesos.
Verás que está pautado,
como si el que tiene que volver se tocara
sin ningún comedimiento el bello sexo abrupto.
Solo unas consultas,
quién te trajo a este lugar,
quién cuidará de ti cuando no estés.

*

De: “Música para torpes” – 2012
Recogido en: “Este cuento se ha acabado. Poesía reunida 2014–1977”
Ed. Renacimiento 2015 ©
ISBN: 978-848472-544-2

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Gracias, Concha. http://trianarts.com/luis-miguel-rabanal-vertigos/#sthash.5QzUkcY1.PnIwxbtk.dpbs

En Blocdejavier 3

SADI

No era por azar que el tiempo
transcurría desde entonces
más despacio: nos daba tanta pena
ver llover cada domingo
y mirábamos pasar la vida
que pasaba.

A menudo era suficiente.

Pero otras tardes la soledad,
aquella perra gris y coja,
mordía nuestros brazos
con ahínco, guardaba la casa
de todo lo perverso.
Y nos hacía llorar.

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Gracias, Francisco Javier. https://blocdejavier.wordpress.com/2016/06/27/sadi/

La verdadera historia de Montserrat C. en Playtime-El Plural

portada definitiva
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José Ángel Barrueco / CUATRO PROPUESTAS EXPERIMENTALES

De vez en cuando surgen, en el panorama literario español, algunas propuestas raras, diferentes, que descolocan a los críticos y a los buscadores de etiquetas y desconciertan a los lectores, algo frecuente cuando lo experimental asoma la pata. Quien quiera encontrar los patrones habituales (planteamiento, nudo y desenlace) en los libros que hoy mencionamos aquí, debería buscar en otra parte. Quien, por el contrario, prefiera comprobar cómo estos autores solapan los géneros y rompen las reglas, debería anotar sus títulos ya mismo.

 

“La verdadera historia de Montserrat C. y otros relatos no menos imposibles” (Eolas Ediciones)

Diestro y profundo en cualquier género que aborde (novela, poesía, cuento), Luis Miguel Rabanal ya había ejercido de cuentista en “Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza”. En los once textos reunidos en “La verdadera historia de Montserrat C.” este autor leonés practica el humor absurdo, el toque erótico y la locura. Son relatos jocosos y disparatados (relatos locos, muy locos, como diría alguien que yo me sé, apunta él en la nota final). De muestra, veamos el inicio de “La tata Carolina”: “Dicen que no soy muy mayor todavía pero el próximo 17 de junio mis papis me van a tirar de las orejas once veces (con suavidad, eso sí, porque les partiré si no la cara a hostias)”. El juego de palabras y la provocación en cada párrafo son dos de las señas de identidad de estas historias, escritas bajo el influjo del Cela más cachondo (Camilo José Cela tenía una vena humorística que ni siquiera pueden negar sus enemigos), de tal manera que aquí es más importante el cómo se cuenta que el qué se cuenta.

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Gracias, José Ángel. http://www.elplural.com/2016/07/01/cuatro-propuestas-experimentales

Dos poemas de “Papel Albal”

PAPEL ALBAL.indd

ACEPTACIÓN

Me relamo el ego, y ya
no siento ese regusto a orquídea en el aliño.

Me sabe, sin más aderezo, a mí.

Es por ello
que ya no necesito relamerme.

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PAPEL ALBAL

Extendido el mantel sobre la hierba,
liberado de la plata, servido el alimento.

Hay productos de la tierra
y semillas de la tierra prometida.

¿Has comido con la vista o saboreaste con todos los sentidos?
¿Qué retrosabor se mantiene en las papilas de tu lengua?
¿Qué verso anidó en el espacio más oscuro de tu entraña?

Lenta digestión de la palabra,
sorbo final que acompaña a cada verbo.

Envuelve para luego la imagen que no llegó a calarte,
por si acaso,
escucha el leve crujido
del papel que guardará sus propiedades

para siempre.

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Ángeles Fernangómez, “Papel Albal”, Huerga & Fierro/Poesía, Madrid 2016. Prólogo de Juan Carlos Mestre.

Un poema escara

O ESPERA EL INVIERNO

Nadie ha vuelto a visitar sus viejas paredes
ni a reír entre las zarzas comunes que rompen
el desencantado paisaje.
Solamente el tiempo cada día lava
con aflicción su rostro, y a veces se ciñe
a su cintura porque es preferible morir
a alguien abrazados que ver las tardes,
sin otra compasión, desaparecer con las nubes.
Nadie más ha llegado
a preguntarse aquí sus certidumbres,
las hazañas de los muchachos y las muchachas
en el pasto tendidos
y creyéndose fatalmente mayores.
Ahora tú creas la obertura en el poema
y buscas entre las ramas de los árboles
bultos que no fueron de abubilla, cuevas de hule
para ocultarse de aquel sicario tan feroz.
También el tiempo era en Olleir
una estancada sucesión de diversos sosiegos
y confías entre ellos confundirte,
ser uno más que ya no conmine nunca a la vida,
pero la vida perversa, la del minuto a minuto
y el pecho semejando ser cerraduras vulgares,
no la vida que salva y exime al dolor
de cualquier menosprecio.
Que este veredicto se precipite en tu mirada
y el amanecer enjugue con algo de calor tus ojos.
Nadie, sin embargo, te espera.

Este cuento se ha acabado en Crónicas para decorar un vacío

Este cuento se portada

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OSCURA PALABRA

El poeta ha terminado por hoy su ingrata tarea.
Apaga el monitor y recoge el teclado una vez más, como si la vida
se le fuese en este acto, aparentemente, conciliador y errabundo.
Después lava bien sus manos y se consagra para cualquier misterio,
apostar a las clínicas con alguien, recalentar la homelette, llamar
a la cuñada por su nombre y esas placenteras costumbres
con que nos defiende la bruja piruja de la edad.
El tiempo ha jugado con él una nueva partida y le estremece saber
que el poema ha supuesto una denodada derrota,
también una extraña luz cediendo su lugar a las señoras, algo que
tiene que ver con la sustancia de su despojamiento grande.
El poeta decide ahora cuál va a ser su siguiente mirada,
y toma en silencio sus verdes pastillas y se alegra de verse desnudo
ante un espejo que, lo mismo que él, está roto y no existe.
Esto es desesperarse, se dice con ganas de pelea
en tanto contempla, admirado, manchados de semen, sus disquetes,
los crueles borradores de una semana y donde habla,
tan mudo, no de amor o del deseo de un martes vergonzoso,
sino del pasado que regresa y lo confunde con su voz afelpada,
y asimismo del cuerpo que no tiene y es una bonita frustración.
Ya es el dueño de su propio destino y tras sus pasos que nadie reconoce
se ha topado con un filón de desgracias: la inaudita nieve cubriendo sus ojos,
su mujer cerrándole, también, los ojos porque ya se ha hecho de noche,
la casa con sus ojos cerrados pues todos han venido a despedirse.
«Ayer me sometía a una boca rica de muchacha temblorosa y hoy, ya lo ves,
tengo la somera impresión de que nada poseo, nada, nada, carajo».
El poeta no sabe qué hacer con los versos escritos
y hay bolas de papel atrancando las puertas, no está en sus cabales.

“Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977)”, Editorial Renacimiento, Sevilla 2015

leo a Luis Miguel Rabanal y pienso que:

el poeta es arqueólogo de sí mismo y ha de ser, pues su ser es el camino, y llegar a un origen común, un sustrato al que sólo el filósofo y el poeta están capacitados para llegar a él e intentar interpretarlo, que nos nutre y a la vez trasciende, y que hemos enterrado bajo palabras huecas… pues el poeta tiene siempre presente eso que ya decía el gran escarbador de la conciencia que fue Philip K Dick:

“la herramienta básica para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras” y controlando “el significado de las palabras, puedes controlar a la gente que debe usarlas”

y el poeta sabe, por ciencia siempre infusa, que hemos de rellenar las palabras de nuevo… ese es el trabajo del poeta, el que nos recuerda que una vez la inmortalidad fue nuestra y a ello siempre aspira el poeta…

al dar luz a oscuras palabras
que contienen todos los colores.

Pienso que el poeta, al suicidarse en el espejo y romperlo, ve por un instante sus miles de rostros que caen a conformar otro estrato en donde queda registrada la primera voz que no es de nadie pero que la reclama, declama y proclama, sólo quienes poseen la palabra que busca, como espermatozoide, fecundar las mentes de sus lectores…

y aquel que no se atreve a romper ese espejo aun en no existencia, que diría algún otro, es mi parecer que no ha de llamarse poeta, pues quizá intuye estos versos del propio LM Rabanal:

Quién te iba a decir que la negra luz del espejo roto
podría abofetearte ahora mismo con solo quererlo.

Y se sabe sin gónadas para adentrarse en esos oscuros terrenos, alejados de los flases y de la gloria de persiana que cae sobre este mundo de apariencias, apto para virtualizarse en cualquier ismo disolutorio, pues sólo es una antena de repetición, antena pop, de palabras huecas, contaminantes, palabras cuescos, ecos virales ya sin posible contexto, sin sangre, descarnadas, publicitarias, manipuladas, aptas para el simulacro, palabras de bot, vacías, insisto,

palabra de pop

*

Gracias, Alfonso. http://elbluesdeluzazul.blogspot.com.es/2016/06/oscura-palabraluis-miguel-rabanal.html

Un poema de “El verano de los cazadores de luces”

el libro de Paco moral
MADRE
mírame
ahora que ya no corro cada noche a llamarte
ahora que sé que es cierto
que el tiempo pone espacio
y que el dolor de entonces solo aparece a veces.
Ahora que vuelvo a casa y toco tus cosas
y ya no huelen a ti
como hace nada.
Ahora que no me despierto por las noches
bañado en sudor frío y recordando
esos últimos días a tu lado
inerte
hinchada
apenas resistiendo…

Ahora que sé que estás irremediablemente muerta
y he perdido la fe en que aparezcas de repente
solo para dejarme olerte
y que te bese…

Ahora es el momento de que sepas
que, desde que te fuiste,
se me han ido cargando los brazos de derrotas
y el único consuelo es hoy saber
que te he querido mucho
que te he querido tanto
que te he querido bien
y, lo mejor de todo,
que te fuiste sabiéndolo.

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Paco Moral, “El verano de los cazadores de luces”, Lastura, Col. Alcalima, Toledo 2016

La verdadera historia de Montserrat C. en el blog MJ Romero

portada definitiva
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LA  MONTSE  Y  LUIS  MIGUEL  RABANAL

Si se puede hablar de un libro que raye en la locura es el de la Montse, titulado literalmente “La verdadera historia de Montserrat C. y otros relatos no menos imposibles”. Desde el primer relato, “Las cerezas de Alejandra”, donde se nos describe barroca y rocambolescamente, y siempre exquisitamente desde el punto de vista literario, el exterior, hasta el último, “El cartelito”, en el que leemos como telón de fondo los horarios, los precios…

Relatos con escenas divertidas, y especial mención a “La conciencia pactada, a medias”, donde mi asombro como lectora va a la par con la locura que se desparrama por doquier, por hablar con un tono lingüístico próximo al de su autor Luis Miguel Rabanal. Digo de locura porque me pierdo entre roturas, caídas y movimientos de electrodomésticos, aparatos y objetos y desvaríos varios de la señora moradora de la casa y su marido, por no hablar de otros personajes, que casualmente o no, pasan por allí.

Esto es solo una aproximación al telón de fondo. El escenario está muy concurrido.

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Gracias, MJ. http://mjromero-alfaro.blogspot.com.es/2016/06/la-montse-y-luis-miguel-rabanal.html

Poema del tarambana

SIEMPRE QUE llega le doy
sus pastillas.
Hay tardes en que parece entender
a posta su destino,
esta angustia con forma de navaja
muy próxima a su cuello.
Otras, no me reconoce.
Su voz es mi voz
y mía su gangrena,
y mías también sus teorías
acerca de la más dulce
de las muertes.
Morderé sus labios después
si no cesa la lluvia.

Dos poemas de “Claudicaciones”

claudicaciones Miguel

VI

ME pregunto cómo habrás sobrevivido
tantos años en este mundo enfermo,
en esta pantomima sucia y fúnebre
donde acaso ha importado siempre
mucho más la impostura que el fracaso,
mucho más el destino que el trayecto,
mucho más la fortuna que la voluntad.
Me pregunto cómo habrás sobrevivido
tantos años aquí, entre oquedades siniestras
donde el hombre aún brinda por su virtud precaria
y el amor ha huido con los desterrados.
Tanto cuerpo poseído vanamente…
Has ido sucediéndote en su daño,
en su goce sin hálito ni hondura.
Cómo habrás sobrevivido. Nunca
una palabra ingenua se posó en tus labios.

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XVII
Tite

LA otra noche, en mitad de un sueño
todavía más quebradizo y más liviano
que la curva de un párpado, pude distinguirte
llorando amargamente, perdida en una extraña
multitud, como si de pronto el brillo
de mi sangre bajo el primer albor.

Invicta juventud la que amparaba
tu rostro, que yo reconocí pese
a haberlo visto solo en las fotografías.
Así, en ese instante, supe que no estaban
hundidas mis raíces en el mundo,
sino en la evanescente condición del sueño.
Pero ni esa certeza logró perturbarlo:
aguardé el nuevo día escuchando tus lágrimas.

Por eso ahora, sin otro empeño
que contener la música y el movimiento
ofrecidos por tu recuerdo al descolgarse
vivo en la madrugada, dejo aquí

la mano y la palabra que me tiendes
una mañana de febrero, frente a mi desaliento,
«Hoy nos quedaremos en casa, pero
que no se te ocurra decírselo a mamá»,
para enseñarme cómo el amor ha de entregarse
solo a cambio de un poco más de fe
que permita su magia y su retorno,

para que hoy por fin ya me sea posible
desentrañar bajo esta ardiente melodía
el enigma de mis predilecciones,
el capricho fugaz de la existencia.

.

Miguel Floriano, “Claudicaciones”, Editorial Renacimiento, Col. Renacimiento, Sevilla 2016

La verdadera historia de Montserrat C. en Hankover

portada definitiva

ANÉMICA Y AGRESTE

Digas la palabra que digas –
das gracias
a la perdición.
PAUL CELAN

En el nombre del padre y del hijo y del espíritu santo, amén Jesús. Con palabras tan pintorescas arrancaba y concluía su trabajo la muchacha aprendiz recién llegada, con urgencia bastante especial, de Navahermosa, provincia de Toledo. En desahogos posteriores reveló que le daban igual festivos que laborables, pascuas que noches bárbaras y buenas, para ella cualquier día era el día señalado para que un ser divino y netamente superior le conminara desde el fondo de los auriculares Samsung hasta algún lugar remoto de su cerebro oscuro: María Hermita, atienda, póngase allí o póngase aquí, ahora de espaldas, más deprisa, haga como que ríe, muévase un poquito a la derecha, no se agache, atienda, atienda, abra la ventana, no conteste a sus preguntas, no, así no, déjese de tonterías y salga ya pitando. Su sumisión, su prontitud, su buen hacer en suma, no parecían tener límites abarcables, o es lo que imaginábamos nosotros, los multiplicadores irreflexivos de su esfuerzo cuando nos acercábamos de puntillas a los grandes ventanales del local para espiar su honradez y las cláusulas de su contrato menos convenientes, claro, después de ciertas horas. Aquel rostro enrojecido, aquellas manos enguantadas haciéndose cruces también detrás de cada apuro, aquel cuerpo estragado por jabonaduras y salmos inequívocos que tanto nos gustaba, aquel corazón tan conmovible y todo lo demás, sobremanera todo lo demás, nos iba descubriendo noche a noche bajo su bata azul incómodos pecados adorables. Hemos de reconocer desde un principio que no olvidábamos que quien con su trajín nos hacía soñar despiertos estaba allí no solo para nosotros sino para comparecer a la mañana siguiente bien temprano a limpiar las mesas con gamuzas y dejar relucientes los suelos de madera de roble natural que habían ensuciado la tarde anterior los niños ruidosos de Montessori. Después de comer, cuando ella regresaba a su pensión de la calle Amor de Dios mirando con parsimonia los escaparates de las tiendas de deportes, acechábamos su andar cansino y su cara preciosa, qué digo preciosa, su cara muy preciosa. Sabíamos con total seguridad que a las veinte y cuarenta y cinco bajaría de nuevo para acudir, esta vez ya sin detenerse, a lo de Juan Arturo a cumplir una noche más su rara penitencia. Seamos sinceros, atender medio a escondidas las usanzas de María Hermita entrañaba un ejercicio cotidiano de revelación y un entretenimiento de razonable poderío capaz de asistirnos con un placer elemental consistente en contemplar su vida de muchacha que sufre su vocación de mártir y a la par mostrarnos el camino de vuelta a la rutina de una juventud, si no descalabrada, sí echada a perder, o casi, por el humo de las pipas.

(…)

Es un fragmento de
“La verdadera historia de Montserrat C. y otros relatos no menos imposibles”, Eolas Ediciones, Col. Caldera del Dagda, León 2016

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Gracias, Vicente. http://hankover.blogspot.com.es/2016/05/la-verdadera-historia-de-montserrat-c_30.html

*

Si te apetece conseguirlo a través de la web del editor:
http://www.universitarialibros.com/libro/la-verdadera-historia-de-montserrat-c-y-otros-relatos-no-menos-imposibles_107376

Poema tranquilo

Espera el hijo a que comience la tarde para reunir sus pasos con mis pasos de humo, tampoco opta por enmudecer igual que ha enmudecido la vida de quien con tanta amargura lo ama.

Duele atisbar en su cuerpo dulce y enorme cómo asume que va pasando la hora de estremecerse por nada.

Llega de súbito la noche y nos sorprende apenas su tibia, su bronca sinrazón con palabras no dichas.

La verdadera historia de Montserrat C. en La Ciudad Sinnombre

portada definitiva

LAS CEREZAS DE ALEJANDRA

Pasos de nadie: es sólo el aire
buscando su camino.
OCTAVIO PAZ

Ahora que me acuerdo, en el lodazal de Porqueras solo estacionaban los entendidos en física cuántica y en enfermería. Los demás, los que erraban por repechos, recodos tan próximos al melodrama y tormentas de antimonio, se tenían que conformar con los pasadizos inmundos de otras ocasiones, o lo que es lo mismo, aparcar frente a las tapias del camposanto, donde los nombres en vez de ser nombres propios son algo más que pecados cautelosos cogidos con las pinzas de depilarse A. el entrecejo, y en las salidas a la tierra del otro lado en las que el ladrón no es ladrón, ni siquiera anestesista con ilustre tenedor de libros que patrulla los caminos por si acaso. Lugares así sin trascendencia, excepto cuando el alcohol de quemar le señalaba con su dedo sucio otra vez a Eradio, el maduro vigilante y el menos necio de los necios, y no podía ya negarle el abrazo bondadoso, el que ahoga la garganta sin circunspección por guarecer tan estupendamente bien la casa de citas de las citas. La filosofía pura es la filosofía que carece de malos pensamientos, no obstante, para empezar, mejor desinhibirse y abortar cualquier parodia por muy pequeña que esta sea en el localucho gélido del reparador de engranajes, asimismo llamado taller, a secas, de pinturas y de chapa. Porque sería cruel no registrarlo en la pizarra de ejercicios espirituales de Carmela, de nuevo ella, la bellísima Carmela irresoluta, que se hallaba sumida en el frívolo coloquio de la jornada de la tarde con Rosario Mínguez en el momento de presentarse en el bufete Don José Esteban profiriendo tales exclamaciones de desesperación que cualquiera podría presagiar que no traerían nada bueno al desarrollo casi definitivo de la historia. Historia sin relato esta que dista mucho de aquellas ceremonias contemplativas en las que uno se topaba con la mugre insolente de Elisa y de Joel dispersa por la estancia, y en apariencia dulce, pero mugre al fin y al cabo y sin limpiar. La sevicia es el entramado del débil, ya lo dejó escrito San Mamerto. El asunto era que del tropezar siempre se lamentan los que poco han tenido que ver en el encarecimiento de la vida en el psiquiátrico, no sea que los chiquillos se vistan con las ropas tan ajadas y luego froten en sus ojos como si tal cosa la calamidad y el estraperlo. Esa tendría que haber sido la costumbre, si no hasta ahora sí a contar desde el 13 de diciembre, al cambiar de manera enérgica la forma de comportarse la muerte y el bostezo con la diversión: las manos no habitadas ya por nadie, la podredumbre de la desmemoria por más que alguien se asomara a mirar por la rendija cómo perdía voz la voz inusual de la muchacha perpleja por el abandono de Miriam al salir de su clase de piano con los cabellos revueltos y enredados a saber por qué manos a otras manos turbias. A veces se desconoce la irrealidad por causas asustadas y no por un desconocimiento que termina de salir de la bañera con sus sales azules y sus ricitos blancos. De tal modo conoció la herrumbre el interlocutor improcedente, el que cruzaba sus manos sin cesar en interludio en plena galerna, el que sonreía para hacer carcajear a quien consentía a diario el cambalache, ¿a que sí? El fresco de la tarde es el fresco de la tarde y punto, protestó el vendedor de paraguas.

(…)

 

Es un fragmento de
“La verdadera historia de Montserrat C. y otros relatos no menos imposibles”, Eolas Ediciones, Col. Caldera del Dagda, León 2016

*

Gracias, MJ. http://alfaro-laciudadsinnombre.blogspot.com.es/2016/05/la-verdadera-historia-de-montserrat-c.html

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Si te apetece conseguirlo a través de la web del editor: http://www.universitarialibros.com/libro/la-verdadera-historia-de-montserrat-c-y-otros-relatos-no-menos-imposibles_107376

Poema del recaudador

Lo terrible es llegar
a casa a trompicones
y encontrarla sin nadie
con ruidos que no cesan
: gritos de quien ya no está.
A veces no importa lo bastante
ser uno mismo el que golpea
sobre su propio desvelo,
y dormir y que te cuenten
los demás la vida
si ya hay demasiada sangre
para ofrecerte en la memoria.
— Quiero creer en lo que conmueve
y aturde con sus garfios tristes.
Lo sobrecogedor es que tú
tampoco estés en esa casa.

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También aquí, gracias, Ángela. http://elordenolvidadodelaspalabras.blogspot.com.es/2016/04/lo-terrible-poema-inedito-de-luis.html