Hombres que son como lugares mal situados

Hombres que trabajan bajo la lámpara
De la muerte
Que excavan en esa luz para ver quién ilumina
La fuente de sus días

Hombres muy doblados por el pensamiento
Que vienen despacio como quien corre
Las persianas
Para ver en lo oscuro el primer manantial

Hombres que excavan día tras día el pensamiento
Que trabajan a la sombra de la copa cerebral
Que podan la piedra de la locura cuando aplastan las pupilas
Hombres todo blancos que abren la cabeza
En busca de esa piedra definida

Hombres de cabeza abierta expuesta al pensamiento
Libre. Que vienen despacio a abrir
Un lugar donde amanezca.
Hombres que se sientan para ver una mañana
Que excavan un lugar
Para la salida.

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Daniel Faria, “Hombres que son como lugares mal situados”, Ediciones Sígueme, Salamanca 2015. Traducción de Luis María Marina.

Dos poemas de “Etapas”

portada de Manuel González

INVIERNO

El invierno no dio para más.
Ahora puedo decirlo.
Ahora puedo gritarlo.
Hay infancias con el cielo siempre cubierto
a las que no se asoma nadie.
Hechas de madera.
Sin bicicleta.
Pero algún día,
la mía,
tendrá nombre de mujer.

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ISLAS

Es uno de esos días lluviosos, grises, hermosamente tristes. Espero en la cafetería del hotel Londres. Observo a la gente caminar deprisa, como si tuvieran un sitio donde ir. Enfrente, la isla asoma su cabeza entre la bruma, esperando las primeras luces. Sabe que también llevas el corazón húmedo, y parece decir: toma, aquí tienes la lluvia. A ver qué haces con ella.

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Manuel González, “Etapas”, Editorial Renacimiento, Col. Mediodía, Sevilla 2016. Prólogo de Raquel Lanseros.

Poema tan tan feliz

EL QUE acecha me arroja
su aliento y es la lluvia una mancha
amarillenta a mis pies.
Sin árboles, sin pasos.
Abrazaré a quien me ofrezca
por monedas su deseo,
vomitaré en su boca
lo mismo que el entrometido.
Sin más noche que la tajadura reciente
en su muslo cortado
haré que se arrepienta de mí,
su fiel espejo que mira al otro extremo
por no volverse mío.

Este cuento se ha acabado en Elcuaderno

ElCuaderno_77
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EL ESPEJO Y LAS HORAS / Alberto R. Torices

El tiempo y la experiencia (es decir: el tiempo y el tiempo) dan forma y dirección a la escritura, que así deja de ser lanza que en su vuelo desgarra y se abre paso, para convertirse en romo cayado que nos soporta y acompaña. Toda escritura se perfecciona y consuma en ese recorrido, este movimiento de ida y vuelta: de la impaciencia a la calma, de la arrogancia a la humildad, del ruido al silencio; un ciclo que es el que completan el hombre y la mujer que escriben, que escribiendo se afirman y prolongan, se consuman y agotan. Arrojamos al mundo nuestra escritura y antes o después ella retorna a nosotros. Fiel más o menos, exacta más o menos: igual pero distinta, en fin, vuelve a esa mano que la lanzó y que en la espera ha aprendido a hacerse cuenco, a ser más amable y paciente y otras cosas.

«En el viejo camino de Curueña, justamente en medio de Montecorral, una mano que ahora amo y amé mucho, temblorosa aventará cenizas por la tarde».

Quien así habla —quien así habló hace años— recoge ahora las palabras que aventó y del arma hace soporte y compañía en su retorno a La casa vieja, ese lugar del que partió siendo otro y el mismo.

«Y si no, otro buen paraje podría ser a espaldas del abesedo, también allí el tiempo se consume con herrumbre y disciplina, lo mismo que este atardecer que sabe de ti porque no has llegado aún».

Estamos empeñados en creer que Luis Miguel Rabanal (Riello, León, 1957) ni ha llegado ni ha visto completado el vuelo de su obra, e igualmente sabemos que más voluminosa aún que su obra publicada es —atención, editores— su obra inédita. Pero hoy se cumplen en su trayectoria casi cuarenta años de andadura poética, y sobra el casi si contamos desde el verdadero comienzo de la escritura, desde que aquel serio adolescente estrenó El Cuaderno de sus “Anotaciones personales” apuntando:

«Nunca la luz se puso intensa como ahora
El cielo rompíase silencioso vagabundo
Las niñas salían de las escuelas y los maestros
Prorrumpían en grandes gritos […]»

Aquella luz hizo su recorrido y el poeta su vasto trabajo. Una y otro llegan hoy hasta nosotros adoptando la forma que el tiempo y la experiencia (es decir…) han querido darles. Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977) compila los veintidós poemarios que el autor y/o la fortuna quisieron dar a imprenta, títulos que van desde aquel Variaciones, Total S. E. ú O., poemario autoeditado con el que Rabanal se presentó a sus veinte años, hasta Tres inhalaciones, que cierra provisionalmente la nómina. Insistamos: provisionalmente. Y entre uno y otro, obras de culto para algunos, títulos casi míticos para unos pocos entre los pocos, ediciones en muchos casos ya inencontrables que venían haciéndonos mucha falta. Hablamos de poemarios como el copioso y azul Palabras para Obdulia (1985):

«Pero hay muchachas que tuercen el destino de los colosos.
Muchachas de pulseras atroces como una porción de nube en cada ola minúscula, niñas como tú que rompen las delicias alojándose en las venas miserables del olvido […]»

o el delicado y ocre La memoria buscando sus disfraces (1986):

«Dentro de las casas se vacía la leña, y alguien,
acaso sea un hombre muy roto, remueve en sus manos
la furia del espejo y olvida las horas»

o el irreverente y muy rosa Libro de citas (1993):

«[…] una fresa es mi sexo y has de masticarla»

o el lluvioso y gris Cáncer de invierno (1998):

«[…] uno aprende a vivir con lo que guarda
de aquello que poseyó solo una tarde»

o el carmesí, el dolorido La última vez (2000):

«Mirar el tiempo que ha anudado mis piernas a la raíz sagrada del abismo, parece que fue ayer cuando era joven y me atrevía a insultar con voz de borracho al niño que pasaba y que era yo, aterido y necio»

o el transparente, el muy sobrecogedor Fantasía del cuerpo postrado (2010):

«Vuelve a avasallar el dolor, me suplica un recodo
soleado al fondo desganado de mi carne»

o el rojo y por ahora —por ahora— último Tres inhalaciones (2014):

«Hay días que, sin
los poetas, no tendrían remedio.
Los poetas benditos, los poetas malditos,
esos sí que experimentan unas ganas de morirse
locas».

El poeta ha hecho su recorrido (…) y nos invita a acompañarle en esta hora de desandar lo andado, de retorno al punto de partida, al re-encuentro de «la que falta» y de ese niño que «se acostumbra a ponerlo todo en orden», que «anota mentalmente recados», que «colecciona cartones de cerillas», que crece y «se hace más frágil» y besa el rostro de la madre «que regresa con los calderos del agua».
Faltaría colgar las acostumbradas etiquetas, doblar bien cada tránsito y cada declinación de esta poesía inmensa y guardarlos en sus casilleros correspondientes: poesía así o asá, poesía de esto o de lo otro. Pero no; que otros hagan el trabajo sucio, si se empeñan.
Sí queremos añadir, en cambio, que Luis Miguel Rabanal es poeta hasta su último átomo y que durante cuarenta años ha escrito su poesía como ha querido y donde ha podido, básicamente en los márgenes, que es donde están la tierra más fértil y los parajes más fragantes y bellos de transitar, esos por los que no suelen dejarse ver los mandarines del asunto, que viajan en carroza y sobre asfalto. Allá ellos, también. Que durante cuarenta años esta poesía haya sido más bien escasamente atendida podría ser lamentable, quizá. Que lo sea hoy ya sería otra cosa peor. Pero nuestra especie siempre ha padecido esta confusión, esta poca lucidez de arruinar lo mejor de sí misma.
Sea como fuere, y aunque algunos todavía no lo sepan, hoy estamos todos de enhorabuena. Celebremos lo que recién empieza,

«Porque gracias a ti, a lo que representa
tu esfuerzo por volver a paisajes
que ya han sido dichos, aguardo
un sórdido mañana, un después
que nos conduzca a ataduras mejores,
quizá raíces nuevas y hondas de tu boca,
ciudades que vislumbro penetradas
de aquello que fuera instinto fugaz
en burdeles de paso y normas que uno
no alcanza a comprender, como acariciar
frente a su cuerpo la estatura interminable
del adiós,
o se hará de noche pronto.
Porque pasan tus ojos y preguntan».

*

Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977)
Luis Miguel Rabanal • Editorial Renacimento, 2015

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Revista ELCUADERNO, Número 77, Tercera época, n.º 2, Segundo trimestre de 2016, Ediciones Trea, Gijón.

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Este cuento se portada

Dos poemas de “Los nombres de la herida”

el nuevo libro de Nacho González

LAS POETAS

Lo dejan todo escrito por si acaso
vinieran a buscarlas
tipos de barba rala y rostro frío
por el crimen sagrado de su oficio.

Llegan y hablan de amor lo necesario.
Cuando vuelven las nubes
/amenazan
con ponerse al servicio de la causa
del triste exilio de las olvidadas.

Son como los viajeros, cada noche
relatan ante el fuego sus desdichas.
De vez en cuando,
/el agua,
produce una incisión en su coraza
y por ella se cuelan las palabras,
se acercan a la lumbre,
/las pronuncian
con la solemnidad de los adioses.

Vienen de la otra orilla de los sueños
y dejan en ofrenda las cenizas
que guardan en el cuenco de los días.

Iluminan la costa por si llegas
en noches de tormentas y aguaceros
y te tienden la mano si agonizas
y te dan otra vida si es preciso
y te entrega la suya si la pides.

Darían lo que fuera
/—estoy seguro—
por no verte morir en una playa.

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SKYLINES

Nacieron para ser la luz del mundo
a mayor gloria de los elegidos,
para grabar a fuego
el delgado hilo rojo del poder
y acercar a los dioses
la efímera virtud de los nuevos profetas
y disputarle al cielo toda gloria.

Sobre sus azoteas se arracimaba el sol,
como un equilibrista
en la postal del tiempo de la dicha.
Entre sus cristaleras se ovillaban los hombres
como esclavos febriles de los mercaderes.

Hoy no son más que el último refugio
que anticipa los pasos del suicida.

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Juan Ignacio González, “Los nombres de la herida”, Playa de Ákaba, Poesía, Madrid 2016. Prólogo de Noemí Trujillo.

Poema del usurpador

DE MUCHACHOS era conveniente
tener miedo a la enfermedad
y ruborizarse por todo.
Asustaba
la insoportable tos del moribundo,
su voz en cálida penumbra
y sus hijos malditos.
Tanta congoja y tanto dolor
para enseñarnos a morir
más despacio que nadie
y sin que nadie lo sepa.
Para colmo allí se encontraban
los buenos amigos y las muchachas
que pretendían ser viles.

Un poema tralará

QUIEN VIENE a verme ahora
trae regalos
con que alegrar el corazón,
mide con parsimonia
las ruedas de mi silla
y declara lo atroz del sufrimiento.
Se contrae su rostro
como una afrenta que olvidar
uno de estos días.
Se marcha muy apesadumbrado
a buscar el oscuro límite frío de la calle.
Me hubiera apetecido retenerlo,
y ofrecerle mi dolor
a cambio de su asombro.
Pero se fue corriendo.

Este cuento se ha acabado en Trianarts 6

Este cuento se portada
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VÉRTIGOS

Nada de nostalgias, nada de presumir
sin querer abrir los párpados
que el tiempo es un viejo camión de la limpieza
que nos traslada a un pulcrísimo paraje
donde fuimos palmariamente tan dichosos.
Luego nos dejará tirados, no lo dudes,
a las puertas del hospital
sin nombre, alguien
coloca tu cuerpo desvanecido en la camilla.
Por haber llegado hasta aquí, por verte
desde una rendija que es una certeza,
por no ser más que tu amigo más odioso,
por lo que prefieras, anda,
te ofrezco este ramo de lirios del valle.
De noche el viento recorre con premura
el desván de nuestra casa,
se trata de vivir desalentado,
de escuchar las voces rasgadas de los niños
ahogándose de pena, desde su revelación
el mundo ha dejado de pertenecer
al tullido rey de su república.
Cuando el verano termina por abrir
sus ventanas para que la noche refresque
y confunda al deseo, acabas
tu vaso largo de vodka.
Aquel camión fantasma del principio
carga con tus huesos.
Verás que está pautado,
como si el que tiene que volver se tocara
sin ningún comedimiento el bello sexo abrupto.
Solo unas consultas,
quién te trajo a este lugar,
quién cuidará de ti cuando no estés.

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De: “Música para torpes” – 2012
Recogido en: “Este cuento se ha acabado. Poesía reunida 2014–1977”
Ed. Renacimiento 2015 ©
ISBN: 978-848472-544-2

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Gracias, Concha. http://trianarts.com/luis-miguel-rabanal-vertigos/#sthash.5QzUkcY1.PnIwxbtk.dpbs

En Blocdejavier 3

SADI

No era por azar que el tiempo
transcurría desde entonces
más despacio: nos daba tanta pena
ver llover cada domingo
y mirábamos pasar la vida
que pasaba.

A menudo era suficiente.

Pero otras tardes la soledad,
aquella perra gris y coja,
mordía nuestros brazos
con ahínco, guardaba la casa
de todo lo perverso.
Y nos hacía llorar.

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Gracias, Francisco Javier. https://blocdejavier.wordpress.com/2016/06/27/sadi/

La verdadera historia de Montserrat C. en Playtime-El Plural

portada definitiva
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José Ángel Barrueco / CUATRO PROPUESTAS EXPERIMENTALES

De vez en cuando surgen, en el panorama literario español, algunas propuestas raras, diferentes, que descolocan a los críticos y a los buscadores de etiquetas y desconciertan a los lectores, algo frecuente cuando lo experimental asoma la pata. Quien quiera encontrar los patrones habituales (planteamiento, nudo y desenlace) en los libros que hoy mencionamos aquí, debería buscar en otra parte. Quien, por el contrario, prefiera comprobar cómo estos autores solapan los géneros y rompen las reglas, debería anotar sus títulos ya mismo.

 

“La verdadera historia de Montserrat C. y otros relatos no menos imposibles” (Eolas Ediciones)

Diestro y profundo en cualquier género que aborde (novela, poesía, cuento), Luis Miguel Rabanal ya había ejercido de cuentista en “Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza”. En los once textos reunidos en “La verdadera historia de Montserrat C.” este autor leonés practica el humor absurdo, el toque erótico y la locura. Son relatos jocosos y disparatados (relatos locos, muy locos, como diría alguien que yo me sé, apunta él en la nota final). De muestra, veamos el inicio de “La tata Carolina”: “Dicen que no soy muy mayor todavía pero el próximo 17 de junio mis papis me van a tirar de las orejas once veces (con suavidad, eso sí, porque les partiré si no la cara a hostias)”. El juego de palabras y la provocación en cada párrafo son dos de las señas de identidad de estas historias, escritas bajo el influjo del Cela más cachondo (Camilo José Cela tenía una vena humorística que ni siquiera pueden negar sus enemigos), de tal manera que aquí es más importante el cómo se cuenta que el qué se cuenta.

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Gracias, José Ángel. http://www.elplural.com/2016/07/01/cuatro-propuestas-experimentales

Dos poemas de “Papel Albal”

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ACEPTACIÓN

Me relamo el ego, y ya
no siento ese regusto a orquídea en el aliño.

Me sabe, sin más aderezo, a mí.

Es por ello
que ya no necesito relamerme.

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PAPEL ALBAL

Extendido el mantel sobre la hierba,
liberado de la plata, servido el alimento.

Hay productos de la tierra
y semillas de la tierra prometida.

¿Has comido con la vista o saboreaste con todos los sentidos?
¿Qué retrosabor se mantiene en las papilas de tu lengua?
¿Qué verso anidó en el espacio más oscuro de tu entraña?

Lenta digestión de la palabra,
sorbo final que acompaña a cada verbo.

Envuelve para luego la imagen que no llegó a calarte,
por si acaso,
escucha el leve crujido
del papel que guardará sus propiedades

para siempre.

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Ángeles Fernangómez, “Papel Albal”, Huerga & Fierro/Poesía, Madrid 2016. Prólogo de Juan Carlos Mestre.

Un poema escara

O ESPERA EL INVIERNO

Nadie ha vuelto a visitar sus viejas paredes
ni a reír entre las zarzas comunes que rompen
el desencantado paisaje.
Solamente el tiempo cada día lava
con aflicción su rostro, y a veces se ciñe
a su cintura porque es preferible morir
a alguien abrazados que ver las tardes,
sin otra compasión, desaparecer con las nubes.
Nadie más ha llegado
a preguntarse aquí sus certidumbres,
las hazañas de los muchachos y las muchachas
en el pasto tendidos
y creyéndose fatalmente mayores.
Ahora tú creas la obertura en el poema
y buscas entre las ramas de los árboles
bultos que no fueron de abubilla, cuevas de hule
para ocultarse de aquel sicario tan feroz.
También el tiempo era en Olleir
una estancada sucesión de diversos sosiegos
y confías entre ellos confundirte,
ser uno más que ya no conmine nunca a la vida,
pero la vida perversa, la del minuto a minuto
y el pecho semejando ser cerraduras vulgares,
no la vida que salva y exime al dolor
de cualquier menosprecio.
Que este veredicto se precipite en tu mirada
y el amanecer enjugue con algo de calor tus ojos.
Nadie, sin embargo, te espera.

Este cuento se ha acabado en Crónicas para decorar un vacío

Este cuento se portada

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OSCURA PALABRA

El poeta ha terminado por hoy su ingrata tarea.
Apaga el monitor y recoge el teclado una vez más, como si la vida
se le fuese en este acto, aparentemente, conciliador y errabundo.
Después lava bien sus manos y se consagra para cualquier misterio,
apostar a las clínicas con alguien, recalentar la homelette, llamar
a la cuñada por su nombre y esas placenteras costumbres
con que nos defiende la bruja piruja de la edad.
El tiempo ha jugado con él una nueva partida y le estremece saber
que el poema ha supuesto una denodada derrota,
también una extraña luz cediendo su lugar a las señoras, algo que
tiene que ver con la sustancia de su despojamiento grande.
El poeta decide ahora cuál va a ser su siguiente mirada,
y toma en silencio sus verdes pastillas y se alegra de verse desnudo
ante un espejo que, lo mismo que él, está roto y no existe.
Esto es desesperarse, se dice con ganas de pelea
en tanto contempla, admirado, manchados de semen, sus disquetes,
los crueles borradores de una semana y donde habla,
tan mudo, no de amor o del deseo de un martes vergonzoso,
sino del pasado que regresa y lo confunde con su voz afelpada,
y asimismo del cuerpo que no tiene y es una bonita frustración.
Ya es el dueño de su propio destino y tras sus pasos que nadie reconoce
se ha topado con un filón de desgracias: la inaudita nieve cubriendo sus ojos,
su mujer cerrándole, también, los ojos porque ya se ha hecho de noche,
la casa con sus ojos cerrados pues todos han venido a despedirse.
«Ayer me sometía a una boca rica de muchacha temblorosa y hoy, ya lo ves,
tengo la somera impresión de que nada poseo, nada, nada, carajo».
El poeta no sabe qué hacer con los versos escritos
y hay bolas de papel atrancando las puertas, no está en sus cabales.

“Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977)”, Editorial Renacimiento, Sevilla 2015

leo a Luis Miguel Rabanal y pienso que:

el poeta es arqueólogo de sí mismo y ha de ser, pues su ser es el camino, y llegar a un origen común, un sustrato al que sólo el filósofo y el poeta están capacitados para llegar a él e intentar interpretarlo, que nos nutre y a la vez trasciende, y que hemos enterrado bajo palabras huecas… pues el poeta tiene siempre presente eso que ya decía el gran escarbador de la conciencia que fue Philip K Dick:

“la herramienta básica para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras” y controlando “el significado de las palabras, puedes controlar a la gente que debe usarlas”

y el poeta sabe, por ciencia siempre infusa, que hemos de rellenar las palabras de nuevo… ese es el trabajo del poeta, el que nos recuerda que una vez la inmortalidad fue nuestra y a ello siempre aspira el poeta…

al dar luz a oscuras palabras
que contienen todos los colores.

Pienso que el poeta, al suicidarse en el espejo y romperlo, ve por un instante sus miles de rostros que caen a conformar otro estrato en donde queda registrada la primera voz que no es de nadie pero que la reclama, declama y proclama, sólo quienes poseen la palabra que busca, como espermatozoide, fecundar las mentes de sus lectores…

y aquel que no se atreve a romper ese espejo aun en no existencia, que diría algún otro, es mi parecer que no ha de llamarse poeta, pues quizá intuye estos versos del propio LM Rabanal:

Quién te iba a decir que la negra luz del espejo roto
podría abofetearte ahora mismo con solo quererlo.

Y se sabe sin gónadas para adentrarse en esos oscuros terrenos, alejados de los flases y de la gloria de persiana que cae sobre este mundo de apariencias, apto para virtualizarse en cualquier ismo disolutorio, pues sólo es una antena de repetición, antena pop, de palabras huecas, contaminantes, palabras cuescos, ecos virales ya sin posible contexto, sin sangre, descarnadas, publicitarias, manipuladas, aptas para el simulacro, palabras de bot, vacías, insisto,

palabra de pop

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Gracias, Alfonso. http://elbluesdeluzazul.blogspot.com.es/2016/06/oscura-palabraluis-miguel-rabanal.html

Un poema de “El verano de los cazadores de luces”

el libro de Paco moral
MADRE
mírame
ahora que ya no corro cada noche a llamarte
ahora que sé que es cierto
que el tiempo pone espacio
y que el dolor de entonces solo aparece a veces.
Ahora que vuelvo a casa y toco tus cosas
y ya no huelen a ti
como hace nada.
Ahora que no me despierto por las noches
bañado en sudor frío y recordando
esos últimos días a tu lado
inerte
hinchada
apenas resistiendo…

Ahora que sé que estás irremediablemente muerta
y he perdido la fe en que aparezcas de repente
solo para dejarme olerte
y que te bese…

Ahora es el momento de que sepas
que, desde que te fuiste,
se me han ido cargando los brazos de derrotas
y el único consuelo es hoy saber
que te he querido mucho
que te he querido tanto
que te he querido bien
y, lo mejor de todo,
que te fuiste sabiéndolo.

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Paco Moral, “El verano de los cazadores de luces”, Lastura, Col. Alcalima, Toledo 2016

La verdadera historia de Montserrat C. en el blog MJ Romero

portada definitiva
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LA  MONTSE  Y  LUIS  MIGUEL  RABANAL

Si se puede hablar de un libro que raye en la locura es el de la Montse, titulado literalmente “La verdadera historia de Montserrat C. y otros relatos no menos imposibles”. Desde el primer relato, “Las cerezas de Alejandra”, donde se nos describe barroca y rocambolescamente, y siempre exquisitamente desde el punto de vista literario, el exterior, hasta el último, “El cartelito”, en el que leemos como telón de fondo los horarios, los precios…

Relatos con escenas divertidas, y especial mención a “La conciencia pactada, a medias”, donde mi asombro como lectora va a la par con la locura que se desparrama por doquier, por hablar con un tono lingüístico próximo al de su autor Luis Miguel Rabanal. Digo de locura porque me pierdo entre roturas, caídas y movimientos de electrodomésticos, aparatos y objetos y desvaríos varios de la señora moradora de la casa y su marido, por no hablar de otros personajes, que casualmente o no, pasan por allí.

Esto es solo una aproximación al telón de fondo. El escenario está muy concurrido.

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Gracias, MJ. http://mjromero-alfaro.blogspot.com.es/2016/06/la-montse-y-luis-miguel-rabanal.html