Este cuento se ha acabado en Asperezas

Este cuento se portada
.

(mon amour firestone)

Lo mejorcito de la autopista
es viajar contigo, claro,
y después los parkings no vigilados
donde poder acariciarte más a gusto.
Es este nuestro trato: tú conduces
y yo toco tus rodillas metálicas,
humildemente tuyo. En ocasiones
tus nervios no me permiten jugar
como quisiera y me llamas suicida,
pero son las menos.
Mejor que todo eso es volver
a nuestra casa, y ducharnos, y contar
los accidentes que tuvimos con fortuna,
y engrasar nuestra complejísima
ortopedia.

De O podríamos amarnos sin que nadie se entere (1988-1989)

En “Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977)”, Editorial Renacimiento, Col. Calle del Aire, Sevilla 2015. Frontispicio de Antonio Gamoneda. Prólogo de Tomás Sánchez Santiago. Epílogo de MJ Romero.

.
Gracias, Pepe. http://pepepereza.blogspot.com.es/2015/02/este-cuento-se-ha-acabado-poesia.html
También aquí:http://sopadepoetes.blogspot.com.es/2015/02/muy-pronto-alegria.html?spref=fb

.
o podríamos amarnos

En Trianarts

LOS ÑUBEROS

Cada noche un encontronazo con la suerte
de haber vivido tanto, como el embalsamador
contempla de cerca su cadáver y ya es casi bello
el pobrecín, y se sonríe.

La tormenta ha arrasado los pinos de Ovidio
y en la tierra se posan los grajos para despertarte
por última vez.
Sueñas aquello que destruye: granizos y guerrillas,
mujeres con un viejo mantón oxidado y niños de pie
entonando ignominiosamente el himno.
Cara al sol, les enseñaba con furia don Honesto.

Y mañana los duendes volverán a soplar las nubes.
Se dicen de ti barbaridades.

Los muchachos ya tienen bigote y alguien les espera
con la falda subida y sin bragas en el caserón de A.
Si quisieras ir tras ellos aún habría sitio para ti
entre sus piernas felices como el saúco
y la copla muy gozosa de los mirlos.
Mas eres pequeño todavía y está bien que así sea.

Deja de mirar el mundo como si fuese la playa
donde encontraron hace muchos años ahogado
y sin cabeza, una tarde de junio, al tío Florentino.
Lo tuyo es el tango y las piedras ligeramente
redondas.

.
Gracias, Concha. http://trianarts.com/luis-miguel-rabanal-los-nuberos/

Dolores de poesía en los bares 6

doleres2015

Seis años de ronda poética por los bares y calles del León antiguo. Seis años de poesía, amistad y cariño por parte de los auténticos artífices de la celebración; todos aquellos amigos que nos acompañan en las distintas paradas, etapas, estaciones.
Seis años y lo que ha cambiado todo en León, y lo que ha cambiado el ambiente poético, y lo que nos alegramos, sin duda.
Algunos de los bares donde hemos procesionado no existen como tales, la buhardilla del CCAN fue clausurada de malas formas y peores modos por las peperas autoridades municipales, el Bardalla ha cerrado por su propia mano recientemente. Este año incorporamos un lugar con solera entre la mayoría de los actuantes El Cardo.. El Benito contempla nuestros seis años de vida desde su centenario que celebra en este 2015, el Belmondo sigue sin parar en sus acciones y movidas y El Gran Café celebra sus conciertos, presentaciones y la inigualable jam sesión de los martes.
Y ahí estamos nosotros, esos que dicen versos en la noche, entre el vaho producido por el frío (no en vano ha sido un años de nevadonas) y el vapor del alcohol, la nómina de esta año está compuesta por los siguientes versificadores:

Luis Miguel Rabanal
Patricia Furlong
Ildefonso Rodríguez
Abel Aparicio
Silvia Diaz Chica
Jorge Blanco
Toño Morala
Silvia Abad Montoliu
Vicente Muñoz Álvarez
Xen Rabanal
Charo Acera Rojo
Víctor M. Diez
Eloisa Otero
Felipe Zapico Alonso

Programa:

El Benito, 21,30 horas
El Cardo, 22,15 horas
Belmondo, 23,00 horas
El Gran Café, 23, 45 horas

Se recomienda ingerir alimentos sólidos en algún momento de la ronda.

Seis años contando con los maravillosos carteles de Julia D. Velázquez, gracias amiga.

Nos vemos en los bares.

Zapi

Ahora es la noche

TRATADO DE NAVEGACIÓN

No salgas al jardín, es una putrescente
selva. En esta pequeña habitación
con paredes forradas de libros y algún cuadro
de interior que decora los ángulos perdidos
estarás más seguro. Nada puede ocurrirte
en este amurallado lugar donde alimentas
tus sueños y al alcance de tus manos
se ofrece un universo de batallas
de papel, duelos de honor, travesías
y naufragios, disturbios religiosos,
epidemias, lujuria, privaciones
y enloquecidos enamoramientos.
Ilion y Macbeth, Conrad, Jenofonte,
Charles Wright caminando pensativo
por los alrededores enfangados
de San Zeno Maggiore vestido de uniforme.

El silencio es tu patria. Una forma de ser y estar,
un pronombre, un adverbio, un adjetivo.
El silencio es una isla, es el cielo en que algunos
ven la revelación del paraíso.
El silencio es un viaje, una ambición.
Ya estaba fulminado en el silencio
cuando llegué a París, escribe Claude Roy.
En el silencio escribes, creas el mundo
desde tu puesto de vigía, con las palabras
de siempre, repitiéndote para que se vacíe
en ti y se haga carne, fraterna carne tuya.

¿No es esta luz que salva las cortinas
y se posa en los libros de las estanterías
la misma luz con la que se salpican
los dioses en sus juegos inocentes?

Aquí eres todo un rey, a ti solo te ofrendas.
Aquí la vida es credo y gratitud,
no duración, es una lista de aniversarios
por cumplir en cada una de las páginas.
Más tarde, cuando intentes fijar en tu memoria
la tersura de un cuerpo, una ciudad con niebla
o el ruido condensado de una sombra
al caer y no logres que las imágenes
suplanten las presencias invocadas,
no te juzgues con la severidad
con la que juzgas al traidor o al siervo.
Inventa la memoria lo que evoca
y tú has sido capaz de reconstruir
a tu manera, real aunque doliente,
una parte de ti, de tu alegría
con la frágil sutura de la imaginación.

.
Carlos Alcorta, “Ahora es la noche”, Valparaíso Ediciones, Granada 2015

La poesía te rodea las manos…

La poesía es el muro donde vive
el objeto no casual, no ardido aún,
esa araña de efusión esplendorosa.
Ríe el inválido
su pausa y le crecen yedras, verbos
de limpia arquitectura para presagiar
despojos de cosas,
treguas del dolor o lámparas vacías.
Quien ahí escuche el placer
diluirse entre sus ingles,
e ignore el riesgo de la amnesia,
será feliz, será feliz.
La poesía te rodea las manos,
la amiga que sangra.

“Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977)”, ya a la venta

Este cuento se portada
.

Podrás conseguirlo en tu librería habitual, o bien pinchando en el enlace a la librería de Editorial Renacimiento: http://www.libreriarenacimiento.com/cgi-bin/shop?texto=Luis+Miguel+Rabanal&texto1=&opc1=campo7&xx=Buscar&max=100&and=and&com=busca

.

Título: Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977)
Autor: Rabanal, Luis Miguel.-
Fecha: Marzo de 2015
Colección: Calle del Aire, nº 134
Páginas: 776 págs.
Medidas: 17×24 cm.
Cubierta: Rústica con solapas, cartulina mate
isbn: 978-84-8472-544-2
pvp: 35 €

Este cuento se ha acabado en La Ciudad Sinnombre

Este cuento se portada

.

LAS NIÑAS AZULES (DOLLY HAZE)

Parecería que el mar no es suficiente
para ella, que los nombres que la saben terminan
por amarla con sus brazos.
Ella misma se asemeja cruelmente a un naufragio, o a un abismo.
Cuando habla en voz baja de nosotros querríamos besarla
pues su dulzura es breve
y solo entonces reconoce nuestro aliento, recuerda nuestra boca.
Quizá sea ella la niña más azul de la distancia
y sin embargo la hemos atravesado tantas veces con el pudor
sucinto del deseo, con la verdadera pausa,
que es como un corazón que nos desviste poco a poco.
Pero después se calla, guarda su cabeza en la cajita mágica y extensa
de la noche y querría llorar como un ciempiés gigante
y nos miente con anémonas y vodka.

A veces ella dice que nunca más prestará atención
a nuestras manos,
que ya nunca volverá a gemir en nuestro pelo.
Pero nosotros seguimos sin creerla, su azul solamente es un arroyo
que nos tiembla cada día y la amamos y por ello es que se la puede ver
en días de septiembre con sus pequeñas caderas
repletas de nostalgia, con sus manos algo grises, con su pecho unánime.
Y al fin nos mira nuevamente y parece nuestro cuerpo
pues tal es su amargura, pues tantas veces en él hemos sido habitadores
de lo oscuro y de lo plácido como necios transeúntes, como estanques
apenas de su sueño.

De Labios de la locura (1983)

En “Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977)”, Editorial Renacimiento, Col. Calle del Aire, Sevilla 2015. Frontispicio de Antonio Gamoneda. Prólogo de Tomás Sánchez Santiago. Epílogo de MJ Romero.

.

Gracias, MJ. http://alfaro-laciudadsinnombre.blogspot.com.es/2015/02/este-cuento-se-ha-acabado-poesia.html?spref=fb
También aquí: http://hankover.blogspot.com.es/2015/03/este-cuento-se-ha-acabado-luis-miguel.html

.

labios de la locura

Dos de “Chica Chispa”

Portada chica chispa rudimentaria

8

Una vez dentro de la caja de ascensores, hombre G analiza todas las cláusulas resolutorias concernientes a la ubicación de la estatua que todavía no han comprado.

Mantienen estrechas relaciones unos con otros, pero ante la ausencia del príncipe de Baviera se deshacen los vínculos como si el luto los monopolizase como individuos aislados. Así el hombre chispa y hombre G dejan a un lado su hermandad y se tratan igual que dos extraños.

De coincidir en algo, será en un punto geográfico lejano, de coincidir será de pasada, quizá en Zambia o más allá, piensa el hombre chispa.

.

37

Ella es inteligente. Deja el servicio de cajería y se va a los eventos que considera importantes. Chismorrea. Sí. Es una cotilla. Cotillea y hasta espía los pasos olvidados sobre las maderas de los salones. Otra ella intenta averiguar qué hace con tanta información.

Seis minutos, ocho minutos… y descubre que es la cabaña del poblador.

.

MJ Romero, “Chica Chispa”, Eolas Ediciones, Col. Eria, León 2015. Prólogo de Isabel Mercadé.

Un poema de Esperanza López Parada

llámalo resto leño despojo
llámalo náufrago residuo
llámalo padre y madre
niño deshonesto dile traidor
pirata forma en cavidad
-algo has robado algo carnal
algo que no era íntimo-
calco clavo calma calima
dile humo y vapor y gota
titilando encima del cristal
de la caja dile esto ha
quedado hilachas de una
sábana y en la almohada
el trazo donde su cabeza
fue imagen en bajo relieve
de hacia dentro la ausencia

.
Esperanza López Parada, “Las veces”, Pre-Textos, Valencia 2014

Uvas pasas

1
Mañana a mediodía se va a ir, y a la pretendida paz de su ausencia le va a quedar la cara asustada, grande. Unas horas más tarde, casi de noche, pensar en él y si habrá cenado ya, con cuántas palabras casi pronunciadas con vergüenza, se habrá dormido bien en su nueva cama y qué habrá leído antes de dormirse. Esas bobadas que no lo son.

Al día siguiente, en correo electrónico, dos fotos de ellos, cambiados ya, frente a la televisión, ya asentados…

2
Uno se va quedando sin palabras, como si se hubiera acatarrado y no le saliese nada de dentro. O tal vez, y es lo más terrible, ha terminado ya con ellas, en singular y brutal apaleamiento de focas sobre la superficie helada y sanguinolenta. Uno se queja de vicios a los que no puede echarles mano, y así transcurre el tiempo, el calor se apodera algunos días de quien no tiene que apoderarse y los ojos, esos ojos y ese orzuelo incombustible, se desesperan porque no otra cosa les es permitida. Uno se va quedando, después de todo, sin palabras: sin recuerdos también.

En tantas ocasiones se repitió aquí mismo la semblanza estúpida o no del que escuchaba con ahínco, tantas líneas sirvieron para confundir su memoria o la mía, que ahora el pasado representa una historia opaca cuyo autor y protagonista se han esfumado, han tenido que ausentarse. Quiere el azar estas diversiones, que no yo.

3
Algunas gotas de lluvia que se cuentan con los dedos de varias manos reunidas para el acontecimiento breve. El calor asfixia cualquier forma de pensar, por mucho que se resarza de esa humedad asesina que va a acabar con todos nosotros. Cada día se contempla más lejana la posibilidad de volver a escribir un poema que rompa la monotonía de la presente escritura: se ha acostumbrado a tanta contención en el discurso, es decir, a tamaña falta de contención, y sin embargo aún cree posible la maduración y el proyecto intrascendente e incesante de un nuevo libro. Algo que lo supera por ahora.

Pronto hará un año.

“Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977)”, muy pronto

Este cuento se portada
.

EL MENOSCABO

Tendría que haber dado por supuesto el amor,
siquiera su dentellada más triste cuando el tiempo es un cárabo
amarillo que tose amargamente subido en una silla,
como cualquiera de nosotros.

A lo lejos se vislumbra una luz que nos hiere, una forma
del dolor semejante a la piedra arrojada por un chiquillo muy serio,
el niño que se estremece por haber sido zarandeado por el hada rubia
que alienta en los lunes odiosos de la vida.

Los adivinos han vuelto a enjugar tu sudor, pareces imbécil
mirando la suma delgadez de sus manos, la sombra asesina
que coexiste en aquella película insufrible y en esta farsa boba.

Ya no sabes quién fue, tu tiempo se ha borrado de pronto
y sus pechos los cortó el invierno, las heladas, la nieve derretida
en los tejados de Olleir, ya no sabes nada.
Si eres o no capaz y hace frío en tu frente de anciano,
y quisieras morirte entre sus muslos y su desmemoria perfecta.

Ya no recuerdas tampoco los quinqués que ardían
lo mismo que una aparición, ni la pésima suerte de quienes arrasan
el pasado con sus carros de heno repletos de cadáveres.
O era de azucenas, vete tú a saber.

Próxima a tu cuerpo una mujer vigila con descaro el aire que te ahoga.
Te peina los cabellos con rabia y desmesura, limpia
tu carne y nada es lo que parece, nada es lo que la noche trae
hasta tu sueño, ese precipicio que es insaciable y enorme como tú.
También la vida esconde su adivinanza cuando nos quiere gustar.

Se quita la blusa, nos muestra las caderas, bebe con nosotros
y entonces nos hacemos, casi con serenidad, a un lado.
Quién te iba a decir que la negra luz del espejo roto
podría abofetearte ahora mismo con solo quererlo.

De La última vez (1998-2000)

.

En “Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977)”. Editorial Renacimiento, Col. Calle del Aire, Sevilla 2015. Frontispicio de Antonio Gamoneda. Prólogo de Tomás Sánchez Santiago. Epílogo de MJ Romero.

En Álora, la bien cercada

revista la bien cercada número 31
DESPUÉS DE CONTARLO se desprecia
por haber incumplido, con serenidad
y desparramadas flores sin aroma,
la grafía de su deseo,
mar de olas aterradas que sobre él
camina a ciegas y lo empuja a su fondo.

En los labios se despliega
un atardecer de febrero y su boca
ha chupado el cabello y la sangre
que el amor pronuncia impunemente,
así la maravilla
del cuerpo entregado por azar
a los vilanos.
Ha preferido romper la imagen inaudita
del cautivo que manosea los muslos
de ese niño sin ojos.

Ya no duerme más, pregona su culpa
en los jardines con su glande
exagerado, y teme a los guardias.

.
Mi contribución para la revista ÁLORA, LA BIEN CERCADA, n.º 31, diciembre de 2014

La fiebre oscura 2

Hurtabas tus cosas guardadas en un sótano negro y lamentable. O de aquella nada era cierto. Llevabas en tus manos la muerta mirada de los que te habían precedido en el país sin límites, en la ya destruida huerta del abuelo, incluso en la inútil dispersión de los sentidos rotos. Las catástrofes te pertenecían de súbito pero también el cáncer llegaba a ser posible junto a ti. Parecías ser el niño más triste. Mirabas a un lado de la calle y te atropellaban los coches. Pobre bastardo, hacían contigo en la era un poco de todo: fútbol sin balón y manzanas reinetas. ¡Cómo te amaban los ñuberos así!

Poema del aparecido

Después qué importa.
Me vestirán de nuevo con el traje
de la risa que se lo llevaba el humo,
habrá rostros contritos
y algún cigarro sin terminar
bajo mis pies helados.
Lo mismo que la vida.
Me derramarán palabras sin sentido
y allí todo habrá acabado.
Nunca más los colores
que uno no se acostumbra a perder
en los ojos de las otras,
lo mismo que la vida.
Si acaso, un niño ya mayor
un poco llorará sobre mi frente
y ya nadie diga nada.
Un avión de juguete, un barco.
Y una bolsa con cenizas.

El poeta remite a su amada…

EL POETA REMITE A SU AMADA CORCÍSIMA UNA TREMENDA REFLEXIÓN QUE NO PUEDE SER VERDAD
(A IMITACIÓN DE ASDRÚBAL JORGE DE LAVIANA)

Más te valdría no haber divisado esa sombra.
Incautos y veloces asesinos te arañarán los ojos
rodeada de luz, descubierta de par en par a la cordura,
inerte como una réproba sentencia que se olvida
y después se desvanece en el tiempo abultado.
Ahora ya estás en lo profundo de la tarde.

El que todo lo ha visto, ese dios de ceniza
saliendo del baño en un rosa albornoz, mide tu silencio.

Grandísimo ladrón, le dices tibiamente a la cara,
una no puede quitarse los pantys sin que tú
abras la puerta y dejes marchar, espantado, al gato.
Pobre mujer que ahora tose y enloquece.
En la vieja foto la niña que aún eres juega con su tío,
tan a sus anchas el mundo que esperaba,
o no era eso lo que tendría que decirte.
No era tampoco el aliento del tahúr deforme
ante tus brazos, que te quiere, grrr, menuda melopea…

— Para la estudiosa María, cuyo mayordomo yace en el rabanal y sin abrigo.

 

El anochecer es un taxi negrísimo


.
Fragmento del poema VIII de Cáncer de invierno. Vídeo y voz de José Domingo Gutiérrez.
.
(..…)
El anochecer es un taxi negrísimo
que asoma en la calle del Medio y es Obdulia
desnuda y dormida, soy yo si permanezco solo
mientras el mundo o su nostalgia acaba.
El contacto con cuanto es fugitivo arde en la boca
como si tuviera prisa por pasar el tiempo,
otros hombres hasta aquí venían a curar
su sarcoidosis.
Qué astuta elección si crees suficiente
desdramatizar tu afán por perdonarlo todo,
tu mejoría cuando el sol
seca tu frente de pensamientos voraces y difíciles.
No serás nunca el suicida que se sumerge con su idea
en el cieno absurdo de la noche y no mira su rostro
que le dice, no, no debes volver.
.
Cáncer de invierno

Tres fragmentos de “El silencio”

XXIV VACÍO DEL CUENCO

Era niño y alguien me preguntó:
¿qué quieres ser?
y yo no dije nada,
pues lo que yo quería estaba
fuera de mí;

quería ser
silencio de campana, llano olvidado, vacío del cuenco,

pero el mundo
podía darme ángeles, no alas.
.

XXXVI DE LA NECESIDAD DEL HOMBRE Y LO DEMÁS

El mirlo gorjeando en la acequia. Libros de páginas
de polvo.

Y no el canto del mundo, canto ensordecedor
de la guerra del mundo.

Si uno contempla el mundo,
le parece que lo natural es el mundo, que lo sublime
es el mundo,

pero si uno lo contempla de nuevo
a trasluz, si uno lo mira
ajeno a su deseo,
ya no hay duda.

Sea:
celeste la cuenca de mis ojos, marina sea mi piel,
nocturno
mi esqueleto.
.

LXI

Caballos, aguas mansas. Aguas, algas, caballitos de mar,
príncipes. Dejaré la zarza, los espinos, me quedaré aquí

[siempre.

.
Salvador Negro, “El silencio”, LápizCero ediciones, Madrid 2014

Tierra de invierno

XV

Ten cuidado,
la flor de invierno es intensa y la luz fría
hiere como la picadura del espino.

Antes de que ella intuyera su muerte
yo vi escrita en sus ojos la tristeza.

Después vino un desconchón,
una grieta,
un crujido,
un cristal roto por el viento de marzo.
Y resistía el cuerpo sin queja,
sin sonido,
sólo en sus ojos la tristeza
verde y húmeda.

Endurecido por el hielo,
el cristal helado de mi pecho
no quería mirar,
ni ver,
ni oír,
pero mi madre herida por la flor de invierno
resistía con una nueva brecha
blanca,
invierno,
intensa
y triste.

Y sólo yo sabía de la herida del espino y del recuerdo.
Y la vi aquella tarde anochecida
mezclada con las sombras,
recordando deprisa.

Vi entonces que la muerte era larga
porque aun tenía el invierno más noches y más hielo.

Vi entonces que la muerte era dolorosa
como los antiguos caminos de arrieros.

Vi entonces al animal del recuerdo
arrastrándose y creciendo de una tinaja ladeada y vencida,
llena de niebla.
Vi entonces
pero callé,
como callan los hijos doloridos
para rumiar en mí el peso del recuerdo.

.

Elías Gorostiaga, “Tierra de invierno”, Playa de Ákaba, Barcelona 2015. Prólogo de Luis Artigue.

Entrevista en el blog Fisiología de lo cotidiano

.

LUIS MIGUEL RABANAL. LA BUENA POESÍA.
Por Jorge Herrería Franco

“De un solo amanecer se ha de reconstruir la infancia” LMR.

Olleir es un lugar donde todas las cosas devienen como consecuencia natural del tiempo. Como consecuencia también de sí mismo, Olleir –o mejor dicho, Riello- se convierte en la tierra natal de nuestro querido poeta Luis Miguel Rabanal, y no solo en su tierra natal, sino en sus paisajes más evocadores, un lugar donde la inspiración no se disfraza ni se anda con medias tintas, como Luis Miguel, y la ubicuidad del silencio se concentra solamente en los puntos y aparte.

En Riello, León, nace Rabanal un 20 de marzo en 1957. Su espíritu inquieto y su alma inconformista lo llevan a querer prender fuego, al menos eso confiesa, a las diversas instituciones religiosas donde estudió. Con posterioridad, se dedicó a luchar contra el tiempo escribiendo.

No me equivoco si afirmo que su obra, más allá de ser extensa por mero intento de sobresalir, lo es por el simple motivo de que escribir le otorga la vida, porque la palabra escrita es su arma y la poesía su medio. Con veintidos títulos de poesía en su haber (entre edición digital y en papel), se ha consagrado como uno de los poetas contemporáneos de culto españoles, que para muchos –como este servidor-, no es sólo un ejemplo de humildad y belleza, sino que también transmuta en orgullo.

Su obra poética no supone únicamente un intento de escapar del miedo, de mutilar al tiempo o de reposar las escamas del silencio; sino, más bien, un canto vitalista a la niñez, un beso dulce en la frente a la memoria, galvanizando los pesares –es cierto-, pero que con la más cruda de las sinceridades nos desvela sus fantasías. Títulos como Cáncer de invierno, Fantasía del cuerpo postrado o Mortajas, nos hacen conscientes del filo dentado de la vida cuando amenazaba, si podemos recordarlo, con ir en serio.

Elogio del proxeneta –artefacto rosa y narrativo como lo califica él-, y Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza componen su obra narrativa. En ambos títulos, el tiempo como hilo conductor de un fino collar de perlas, las experiencias, las transiciones. Se oyen los ecos de una voz rotunda y virtuosa, la vejez, las nostalgias y el fantasma del pasado que se atañe a nuestras cabezas con tesón, “Ignoro cuanto ocurre alrededor, el nombre del amanecer, las brasas del tiempo.”

El viaje de Luis Miguel por los paisajes de Olleir nos transmuta, nos desprendemos de las pieles grises y secas de la arquitectura literaria para centrarnos en el corazón de unas palabras consabidas, dichas de un modo que nos resultan casi proféticas. Una vida vivida con intensidad y una silla de compañera. Rabanal escribe y guillotina las construcciones de la conciencia y rebusca, remete los dedos en la llaga del espanto y del temblor, para que aprendamos, posiblemente, a respetarlo como a la muerte.

En una ocasión le pedí –a sabiendas de que no le gustan las entrevistas- que respondiese a dos preguntas para todos nosotros, sus lectores, a lo que se prestó amablemente.

Mi persona: Qué supone el deshojarse en ese otoño, la pérdida y el despojo de lo accesorio -lo juvenil- en ese eterno paso del tiempo. Qué supone para ti el comprender que tu vida es esto y no más. Qué supone la madurez, cuántas cosas han de cambiar.

Luis Miguel: A un poeta que tengo un poquitín tratado, me imagino que algo parecido les ocurrirá a los repartidores de butano y a las ya no tan bellas tonadilleras y a los empleados de banca, claro, y a los trapecistas y a las muy fieles servidoras del orden incluso, el deshojarse en ese otoño, como tú apuntas, no le supone más que saber que definitivamente se ha conseguido un punto bastante raro de equilibrio, que no es mucho saber que digamos. La edad, o el intríngulis que encierra la edad, la edad denominada “madura” para más inri, no va a cansarse nunca de repetirnos idéntica cantinela: lo andado hasta aquí andado está y a partir de ahora ya iremos viendo. Por otro lado, la vida no es que tenga el sentido que algunos quieren imponer a fuerza de sobresaltos y decretos, no para mí al menos. Desde mi silla (ella y yo) vamos por libre, que es una forma un tanto incómoda de expresar que no nos movemos en absoluto…

Mi persona: Por qué nos resulta tan dolorosa esa despedida de la infancia, de los tiempos inocentes. Por qué es tan necesaria la soledad cuando decides poner el punto a la juventud y hacerte hombre.

Luis Miguel: En lo que a mí respecta, aún no ha llegado ningún tipo de despedida de la infancia, que yo sepa, y tampoco se confía en que la vaya a haber en las próximas semanas. Acaso porque de tanto abusar de la susodicha, quiero decir, de tanto tirar de ella en mis textos una y otra vez, me he acostumbrado muy ricamente a sobrevivir con la lejana y maravillosa compañía literaria de aquellos años, con su memoria. Cierto que la juventud no es únicamente la ausencia de juicio más ingenioso que se conoce sino también un campo de maniobras perfecto (padecí el servicio militar en Sevilla, en el RACA 14) para irse haciendo uno a la idea de adulto que aguarda con paciencia exagerada comprobar los daños colaterales. Pero qué leches, siempre habrá más adelante tiempo para cualquier cosa. Aconsejo a los jóvenes que tarden cuanto más mejor en abandonar el territorio. Es curioso, recuerdo que cuando tenía 10 años deseaba fervientemente tener 20, cuando cumplí los 20 deseaba seguir con 20 otros 20 años para darme cuenta, a los 40, que ya estaba todo o casi todo más que cumplido. ¿Que qué significa lo anterior? Ni zorra…

Cierto es que Luis Miguel Rabanal, luchador, pensador y escritor ante todo –amigo también- tiene la capacidad de devolvernos con sus letras a la realidad que habitamos, incluso si cabe, a la suya propia –aunque sólo la atisbemos por un agujerito- como un mito que escapa a su presión psicológica. Bien merecida tiene esa calle, Calle del poeta Luis Miguel Rabanal en Riello –o en Olleir-, que le concedieron el lunes 8 de Agosto de 2011, y bien merecido tiene el afecto, el respeto y la admiración de todos aquellos que sabemos apreciar su obra; y que, más allá de sus palabras, apreciamos su persona y la guardamos dentro de nuestro pecho, como un regalo del destino.

I

Yo tuve mi cuerpo encadenado una vez
a la probabilidad de ser angosto,
escasamente numerable y oportuno, fui de súbito
alguien que responde a las preguntas más brutales
con el recuerdo de los días dulces, esos que acontecen
lo mismo que un fulgor nos quemará en la boca.
Pensaba en las palabras asombradas
que el atardecer hacía huir con su chaqueta beige
y bajo los árboles ascendía un musgo amarillento y triste,
una forma más de la pereza,
el cisne muerto de ojos devastados.
Yo siempre creí en mi propia desolación
y habitaba un mundo descompuesto, mostrándome
su sangre o su miseria y construyendo con mis manos
todavía páginas sin rencor repletas de ternura,
pero lo que fue entonces veredicto horroroso
de las noches casi bárbaras
hoy ya ha sido disuelto en el vodka taciturno
de ciertas muchachas amigas de su placer si pasa.
A menudo me digo que enfermar es hermoso.
Quiero ahora encontrar la senda que borró la bruma
de todos los lugares que amaba, el amor
hecho de pie detrás de las casonas como un susto
y al aproximarse a mí su rostro el humo lo desplazaba
a la soledad,
al desmayo de saberse ya empedernido y roto.
Mis brazos también buscaban la saciedad
para vencer las ansias de vivir al margen de la vida,
y crecí dentro de ese engaño.

(Cáncer de invierno, Provincia, León 1998; Premio PROVINCIA)

.

Gracias, Jorge. http://jorgeherreria.blogspot.com.es/2015/01/luis-miguel-rabanal-la-buena-poesia.html?spref=fb

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 112 seguidores