Un poema de MJ Romero

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Diagnosticada la enfermedad, comienza la enfermedad de padecer la enfermedad: la carcoma sin termitas, los besos de la fiebre, el runrún de la noche, la gravedad absoluta del tiempo. Cualquier cama de hospital equivale a todas las palabras que puedas imaginarte elevadas a cero, la unidad reducida a un cuerpo.
Al final entiendo que la vida va rimada con dolor, un dolor inconcluso lentamente.

2
Más allá del desanclaje que desestabiliza el cuerpo apenas sucede nada. El punto de apoyo se desliza levemente, el cuerpo tiembla por saberse en el aire, los huesos se creen a buen resguardo, pero el punto de apoyo levita en la cabeza con desdén de peligro.

Dos de “Chica Chispa”

Portada chica chispa rudimentaria

8

Una vez dentro de la caja de ascensores, hombre G analiza todas las cláusulas resolutorias concernientes a la ubicación de la estatua que todavía no han comprado.

Mantienen estrechas relaciones unos con otros, pero ante la ausencia del príncipe de Baviera se deshacen los vínculos como si el luto los monopolizase como individuos aislados. Así el hombre chispa y hombre G dejan a un lado su hermandad y se tratan igual que dos extraños.

De coincidir en algo, será en un punto geográfico lejano, de coincidir será de pasada, quizá en Zambia o más allá, piensa el hombre chispa.

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Ella es inteligente. Deja el servicio de cajería y se va a los eventos que considera importantes. Chismorrea. Sí. Es una cotilla. Cotillea y hasta espía los pasos olvidados sobre las maderas de los salones. Otra ella intenta averiguar qué hace con tanta información.

Seis minutos, ocho minutos… y descubre que es la cabaña del poblador.

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MJ Romero, “Chica Chispa”, Eolas Ediciones, Col. Eria, León 2015. Prólogo de Isabel Mercadé.

Un poema inédito de MJ Romero

No podía preguntar por el final de los plásticos
hundiéndose en tus sienes ni por el dolor fuego en mis ojos
el final palabra giratoria ascendente
final escalera de caracol descendente a la vuelta de las puertas
de puerta a puerta
sin rastros de las hendiduras sobre tu piel
sin rastros de las llamas dentro de mi ojos ardiendo en agua
no quieras saber la intensidad que hunde
la intensidad que arremolina el aire y te engulle
ya no podrás respirar del aire que te rodea
miras y no ves
no hay aire fuera del torbellino
no hay máquinas de aire
ninguna fruta al alcance donde sumergir la acidez
de los labios.

Un poema inédito de MJ Romero

Cada vez que ella cruzaba el sendero saltaba un corzo mágico
que encajaba sus alas en sus pulmones (de ella) y volaba
era un corzo alado un corzo terrenal de bosque
amamantado por los ojos del bosque
era en días de invierno o en días de verano indistintamente
cuando grabábamos los garabatos corazones de amor sobre las cortezas
y las iniciales de los nombres sobre flechas imaginarias
que luego tendrían el sabor amargo del dolor
era la imaginación del futuro
a imagen y semejanza de lo que deseábamos.

Un poema de MJ Romero

La ciudad era una fiesta como un parís sin fecha en celuloide
una tartana fuera de su tiempo
los habitantes ya escaseaban entonces
no mendigues fuera de tu calle
rezaba en un cartel del antiguo consistorio
donde ellos mendigaban ladraban los perros callejeros
sin cesar y hambrientos
algún buitre llegado del bosque más próximo sobrevolaba sus piezas
ya habían pasado las bicicletas hacia la playa
y no circulaban por la calzada principal tranvías amarillos
las salas de juego situadas en las esquinas de las calles estaban cerradas
y sin música llamativa hacia el silencio de los jugadores compulsivos
el regidor seguía sentado bajo los soportales
casi ciego
como una estatua
leal en su vejez a la ciudad de piedra.

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Del inédito «La donna del claqué».

Un poema de “Outsider (o todos mis tutús en vos)”

Portada Outsider.

HISTORIAS ESCRITAS SOBRE LA ARENA

Coleccióname en tréboles de cuatro hojas o más
cortados de praderas perdidas
y acércame a tu espacio y a tu memoria
para iluminarnos de azul sobre puentes rotos
cuánta dejadez nombrarme por nombrarnos

ayer quise ir descalza sobre tierras grises
y grabarte en las palmas de las manos
mientras trozos de corteza caían
convertidos en cenizas

hoy leo versos de otros
y quiero ser el ritmo que les falta
lengua viva de sus bocas
descifrar los códigos en redes de silencios
o cadencia de manzana roja sobre hologramas del mañana
y saber
por qué tu palabra se anticipa siempre a mi voz

recojo hojas aguja de los pinos de los arenales
con ellas escribo sobre la playa signos que no descifrarás
porque ninguna marea permanece quieta
a los pies de las palabras.

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MJ Romero, “Outsider (o todos mis tutús en vos)”, Camparredonda, Los Cuadernos de Plata, León 2013. Fotografías de Gregorio Fernández Castañón.

Outsider (o todos mis tutús en vos)

Portada Outsider

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Cómo cantar un poema bálsamo para consuelo de cualquier desconsolado

Recitar es poco
no pronuncies
canta el poema sobre una música nube de fondo silencioso
canta sin articular palabras
solo tu voz
cuerpo voluminoso y torpe
apoyado sobre la barandilla que da al mar
y descalzo sobre tierra aumenta las heridas de tus pies cansados
hasta hacer grietas insalvables hacia el hueso
él es el punto meta donde llegará tu voz
hasta convertirse en amargura ósea
solo entonces tus huesos podrán recitar el poema
en simbiosis de consuelo desconsuelo.

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MJ Romero, “Outsider (o todos mis tutús en vos)”, Camparredonda, Los Cuadernos de Plata, León 2013. Fotografías de Gregorio Fernández Castañón.

Chica chispa, de MJ Romero

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Soy la chica de las bagatelas. Era niña bagatela hasta que el hombre chispa llegó al supermercado.
Qué niña más rica, dicen babosos y babosas al llegar al anclaje de los carritos. Y yo dedico una sonrisa angelical a cada baba.
Llegó él y me dijo tú serás una bagatela en mi ciudad de chispas. Y yo feliz afilé mis uñas y mis dientes, sobre todo mis colmillos, y sonreí descontrolada y salvajemente.
Erosiono a las cajeras, solo el hombre chispa comprende.
Cuando llegan mascotas corro hacia las puertas de cristal de la entrada y a modo de saludo extiendo uno de mis pies para ver feliz el aterrizaje.
Mantengo mis uñas y mi dentadura intactas porque algún día me cambiaré de supermercado y me trasladaré a ciudad chispa con hombre chispa.

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-Vuelve fue la última palabra que oí antes de subir al tren que me trajo a esta tierra. Sueño con ella, vuelve, vuelve. Podían haber pronunciado regresa, que suena más repetitivo por el ‘re’, pero se ve que no quisieron repetirse ni en mi despedida –explica chica chispa a las cajeras.
-No vayas a rayarte con eso – aconseja una de las cajeras.
-Es lo malo de dominar varios idiomas, que entiendes todo lo que te dicen – añade otra.
-Pero luego están las aguas subterráneas y me pierdo –se lamenta chica chispa.
-¿Qué aguas subterráneas? –pregunta la cajera.
-Las de las palabras… ¿o estáis sordas?

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Derek no sabía la verdad o si la sabía era otra muy distinta. Bah, a medio camino de la filosofía, os regalo el libro, en la vida volveré a leerlo.
-Pues si es de filosofía, no lo quiero –dijo la cajera a quien chica chispa entregó el libro-, ¿para qué ha de servirnos aquí la filosofía?
-Para todo y para nada, querida. ¿Podrías explicarme este extracto del mundo en que vivimos, con carritos tan bien alineados, con las distintas secciones tan pulcramente dispuestas y ordenadas en estanterías?
-Mañana me calzaré árboles, pies de abeto.
-¿Ves para qué leemos libros?
-¿Acaso vamos a interpretarnos o a respondernos?
-Vale, no leeremos más libros. Los grabaremos y los oiremos mientras duren la clases de patinación.
-¿Patinación?
-Sí, sí, patinación, y si no sabes qué es pregúntale a hombre chispa que es como un libro abierto. ¿Sabes? Un libro que se abre y permanece abierto, pero igual un viento fuerte lo cierra y entonces será un libro abierto y cerrado.

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Identifíquese usted. Identifíquese como una lechuga, como un pollo frito o como una zanahoria, pero identifíquese, y recuerde que está en la sección de frutería. Es obligatorio ponerse los guantes y si tiene escafandra colóquesela también. No recorra los pasillos como si fuera un niño en patinete. Avance. Avance. No deje su carrito parado junto a otros muchos carritos, es algo subversivo, puede usted provocar accidentes circulatorios graves para la locomoción de las personas, piense en los pies y las piernas de los ambulantes de pasillos.
-Por dios, que se calle de una vez esa cotorra de altavoz.
-Una señora muy sensible de oído se fue a toda prisa con las manos en la cabeza tapándose los oídos porque el altavoz la ponía loca. Esa voz de orden es más peligrosa que mis carritos en desorden por los pasillos.
-Por dios, reunámonos en silencio hasta que la voz vigiladora se calle.
-Sí, sí, o que nos cante un gregoriano o un pasodoble o una angustia vital de Brel pero que deje de dar órdenes acumulativas.

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Gracias, MJ. En La ciudad sinnombre.

Un poema de MJ Romero

Cualquier mujer es útero sajado con gran delicadeza y arrojado luego al contenedor con una ligera delicadeza y quemado en crematorio sin ninguna delicadeza

Pide un buen cirujano de dedos de plata y de iris de fuego para el túnel que ya no es sangrado de ningún dios

Exige agudeza visual dentro de ti porque ya no hay cuervos sobrevolando los hospitales y los gorriones no alcanzan tan altos vuelos

La última cueva sagrada solo fue cobijo de piedras arenillas en los ojos los ojos plastificados de cualquier madre en el limbo de niños que no llegaron a nacer

Un mar de pirañas que devoren las excrecencias de los días como si fueran túmulos que no han de dejar pasar.

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Tomado prestado de su blog.

Teoréticas

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docs.google.com

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Teorética 7
La voz regenera en cierto modo el cuerpo mutilado, incluso en la palabra menguada.

Teorética 14
Dicen que eran como una lepra. Al acercarse la primavera ellos iban llegando, hasta el otoño.
¿Y qué será una lepra?

Teorética 54
Sacavera o sacabera, salamandra, salamanquesa y tritón.
Cada palabra puede hacer una poética a lo largo de una vida, literaria o noliteraria.
Te indicará desde el lugar donde has vivido la infancia al lugar donde buscas los pasos perdidos.

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MJ Romero, “Teoréticas”. Ediciones Angelicales. PDF agosto 2011
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Un poema inédito de MJ Romero

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Hay días sin imágenes. Y sin imágenes quiere decir que cierras los ojos y cuando los abres encuentras dos cuencas vacías por donde corren ríos de colores desde el gris claro al negro rotundo. Y por el río navegan bichitos diminutos que solo tu ausencia de ojos ve. Entonces te conviertes en un único ojo fuera de tu cuerpo, un ojo ciego que ha sido cegado por la ausencia de tus ojos y te contemplas en cinemascope profundo de tu otro cualquier ego, y te lías a matar bichitos, los mismos bichitos que tu yo dejó huir hacia el rincón más oculto de tu cerebro y entonces eres el nido del avispero. Eres el nido más peligroso porque multiplicados los yos se devoran unos a otros y la ceguera es absoluta. Solo queda bajar los párpados, detener el fluir del río. Detenerte en las aguas. Detenerte. Elegir entre la ausencia que te ha cegado o el ojo ciego que te hará ver. ¿Y qué diferencia puede haber entre una ceguera y otra o entre una y otra visión?
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(De Cuando lo normativo se impone a lo sensitivo)

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Un poema inédito de MJ Romero

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De la adoración de uno mismo cuando no hay yo identificativo

La llanura de las lagunas mentales no equivale a una balsa sobre un lago
ni a una coma o un punto sobre un párrafo libre de puntuación
point point
pelota va
pelota viene
la llanura de las lagunas mentales equivale a una inmensidad de vacío
directamente proporcional a las palabras olvidadas
búscame point
lánzame el signo
el signo pertinente
asígname en tus aguas foráneas
donde se apuran los trabalenguas a cedernos el paso
y nos ofrecen un ramo de no me recuerdes más
no me recuerdes
no te acuerdes
pétalos en cajitas de madera
pétalos llenando cuencos de cristal transparente
cuencos pecera sin peces
siguiendo el rastro
sobre fotografías antiguas de familiares engalanados y lustrosos
en días de fiesta
expuestos a las miradas del futuro que somos nosotros
en sus días de fiesta los observamos
como si hubieran sido ríos llegados a nuestra orilla
con pequeños ramos de laurel
y a las lagunas llega el olor del verde laurel húmedo
y se convierte en balsa a la deriva
el olor balsa.
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