Un poema de “Hallar la vía”, de Noelia Palacio Incera

 

ACÉRCAME

Acércame un vaso de agua.

Ya ningún suero hidrata
ningún antibiótico revive,
se bloquea la sonda.
Nada fluye.
Ni la palabra líquida
se solidifica en esta ansia de tiempo.

Acércame un vaso de agua.
Aunque no se me permita ni un trago,
tu mano sostiene el cristal
en que me miro.

Ya no estoy.
Te escucho cristalizarte.

Acércame un vaso de agua.
Porque mi falsa sed es grito
y no me oyes.

*

Noelia Palacio Incera, “Hallar la vía”, Diputación Provincial, Soria 2020. Premio Gerardo Diego 2019.

Dos poemas de “Museo de la intemperie”, de Javier Gil Martín

 

LAMENTO DEL SAPO POR STANLEY HOOK

juan gelman escribió un poema sobre el sapo de stanley hook,
un sapo íntimo mortal y moral y coral.
stanley hook dejó solo a su sapo,
voló, se voló de melody spring
y, así, el sapo se quedó solo.
melody spring no lloró la muerte de stanley hook;
el sapo sí, lloró y lloró
sobre la tierra, húmeda de llanto, de su mano
y recordó: “no hacía tanto stanley hook me amaba,
oh pedazo esmeralda, decía el lindo stanley”.
melody spring, un jueves de noche y el hondo lamento
de un sapo caballito cantor de la humedad
que volvió a tener miedo a la lluvia.

 

 

[Cuántas cosas descubres cada día…]

Cuántas cosas descubres cada día.
Cómo asomarnos con tus ojos limpios
a este mundo cargado de pesares,
cómo asomarse y no ensuciarlo todo
de prejuicios, esquemas y miserias,
cómo lo haremos sin que tú nos digas
qué vereda tomar, por qué camino,
y no nosotros los que te digamos:
“Por aquí sí, por aquí no, come despacio,
intenta no ensuciar tu camiseta,
cierra la puerta, lávate los dientes…”.

*

Javier Gil Martín, “Museo de la intemperie”, Ejemplar único, Col. Poética y peatonal 80, Valencia 2020. Prólogo de Viviana Paletta. Edición y pinturas de Gabriel Viñals.

Dos poemas de “Placeres y mentiras”, de Mercedes Escolano

 

MALETA CON PAPELES

En medio del desorden de mi vida
los poemas han ido cruzando como trenes.
Hoy solo queda el absurdo
de una estación vacía, el recuerdo de
breves pero intensos viajes.
He recorrido muchos andenes
en busca de un poema
que logre emocionarme y me seduzca,
un cruce de pasión e inteligencia.
No en vano han pasado los años.
No en vano han pasado los trenes.

 

PLACERES

Entre los placeres de la piel
y los placeres de la inteligencia
¡cuántas veces he tomado el camino equivocado!
Lucidez, fervor, excitación: eran los síntomas.
Poco importa, a fin de cuentas,
acertar o equivocarse
si, pasado el tiempo,
no valoramos tanto las acciones mismas
como la introspección que provocaron.
Placeres refinados, ¿qué sabéis de mí?
Perversas meditaciones, ¿adónde
pretendéis llevarme?
Mientras mi mano izquierda explora lenta
el pecho izquierdo, la derecha
procura dar caza a palabras fugitivas,
enfilando el galgo tras la liebre.
Finalmente, aparecen sobre el papel
redondas, sensuales
palabras con forma de areola.

*

Mercedes Escolano, “Placeres y mentiras”, Huerga y Fierro Editores, Col. Rayo azul, Madrid 2019. Prólogo de Juan García Larrondo.

Dos poemas de “Laberintos”, de MJ Romero

 

III

Cuando no hay nada peor que los lugares comunes.
Sobrescribir los lugares sombríos ocultos por las piedras.

Lugares historia. Sombras historia. Restos de la ciudad amurallada. Ningún arpón ni espada. Sombras de manos y huellas invisibles. Hombres atravesando las murallas de la ciudad hacia el poniente. Navegar hacia otros navegantes. Poco o nada sabemos de sus mujeres.

Musgo hacia el norte.

 

Decimosexto laberinto

Dentro de nada se cerrará una puerta y dejará un portazo como eco. No está sobre los hombros, casa tejado, ni dentro del esternón refugiándose de las inclemencias y combatiéndome con el tiempo de sus habitantes y sus huecos. Casa tejado de ausencias. Casa raíz ahora bajo mis pies. Me ha trasladado el dolor hacia el pie derecho. La casa sabe que la estoy pisoteando y se duele en mi pie.

*

MJ Romero, “Laberintos”, Eolas ediciones, Col. Aura, León 2018

“Poemas de la bancarrota y otros poemas”, de Javier Gil Martín

 

LOS POEMAS DE LA MORGUE

I

Dedicado a lo que no se ve y será,
a las semillas o las palomitas,
caminé entre arados los días todos de mi vida.
Seminal en la tierra, quise llegar al cielo
de un salto.

Dando al hombre material de cosecha,
yo creía hacer crecer lo que estaba matando
y he venido a parar aquí,
aplastada la cara contra el suelo.

 

II

El mito de la mujer esperando
incansablemente,
sintiendo la espera como algo más que un ritual de la vida,
como la vida misma,
tiene poco que ver con roles asumidos
y sí con la naturaleza intrínseca del hombre.

El hombre hilando, tejiendo incansablemente,
acumulando puntadas,
metros de hilo y horas,
haciendo un inmenso tapiz
definiría perfectamente mi labor.

Durante años y años me dediqué
a la espera y la contemplación.
Mi afición era camuflarme,
ladrillo en la ciudad,
matorral en la selva,
para poder esperar pacientemente,
incansablemente.

Nunca supe bien qué esperaba,
de quién, cuándo, cómo, por qué,
por quién seguir siempre en mi sitio.

Solo podía esperar.

Nunca supe cuándo, cómo, por qué
aparecí de pronto en esta morgue.

A todos, hasta a los muy pacientes,
nos llega la hora,
pero los ladrillos, los matorrales
y los tapices, de alguna manera,
nunca mueren

 

III

…un cisne muerto por la gripe aviar entre
las aguas heladas del río Drava, en Maribor.
Leído en prensa

Mala temporada, ha muerto un cisne,
se ha suicidado un cisne en Maribor.
Cogí la gripe como quien coge un arma
y ya no tuve miedo de la muerte
aviar. Han puesto sus almas en manos
de doctores de la iglesia, ¡que Dios
nos coja confesados!, y se han dejado ir
miles de aves
por todo el mundo.

*

Javier Gil Martín, “Poemas de la bancarrota y otros poemas”, Ediciones Espacio Hudson, Chubut, Argentina 2018. Prólogo de Carlos Piera.

Un poema de “Manual para suicidas”, de Salvador Negro

 

Eres el argumento de quien ya te ha olvidado
y te recuerda a su pesar, la borrosa criatura que veneran
los que no saben del suplicio.
Es esta tu mecánica: respirar muy despacio el dolor
hasta que el pensamiento cuaje en una sombra
que puedas atrapar con el silencio,
—luego te sobresalta un nombre y todo está perdido,
crece la escarcha hasta borrar de nuevo de tus ojos
el indicio de la serenidad,
la cima cálida del frío—,
amar sin que note la distancia que corrige los besos,
proferir melodías para que el tiempo adorne
su paso tan absurdo, no poner condiciones al dolor
innecesario que por algún motivo
no se va nunca en demasía.

*

Salvador Negro, “Manual para suicidas”, Monográfico de la revista ABRIL, núm. 54, Luxemburgo 2017. Frontispicio de Antonio Gamoneda.

Un poema de “Metaéxtasis”, de Óscar Ayala

 

/UN PLAN PARA MORIR DE MUERTE AZUL Y AMARGA/

Tendrá por fin un plan para morir de muerte azul y amarga.
Se cerrará sobre su propia esfera.
Destapará una música de pájaros que arpegien el tejado con sus vuelos [heridos.
Y los grávidos cúmulos arrancarán de cuajo los troncos de los árboles.
La única brisa perceptible será la vibración del alarido unánime.
Los escasos remansos de luz quedarán prisioneros entre piedras y muerte.
Los pocos cráteres que el amor practicó se sellarán con barro de ceniza y de [sangre.
El espacio y la noche.
La certeza.
La profundidad de los puntos.
El aire ahogando el aire.
La quietud acumulada durante siglos.
No habrá esta vez paloma ni brote ni grieta ni lejano goteo.
Tendrá tendrá por fin un plan para morir el mundo de muerte azul y amarga.
Se apagará y entonces un suspiro de alivio
desgarrará sus bronquios.
Será entonces.
Será en ese momento.
Será cuando se siente al defecar y descuide los ojos
cuando le clavaré mi canto en el centro de centro de la frente.
No antes.

*

Óscar Ayala, “Metaéxtasis”, Ediciones Baile del Sol, Col. Sitio de fuego, Tenerife 2018

Dos poemas de “Pan duro”, de Ana María Puigpelat

 

El hombre supo que era el hombre
cuando escuchó su nombre en las aceras.

El horizonte ya se había perdido,
escuadra de cemento y de metal
circuncidando el algodón del cielo.

Comienza la distancia, se mide en estaciones,
espacio confundiéndose con tiempo,
una escenografía de tres lunas
enmarcadas de lluvia.

El hombre había aprendido a caminar,
tuvo zapatos antes que los dientes,
pisar, luego morder,
siempre la carne.

 

 

La soledad es un concepto
que vendrá precedido de amargura.

Quizá llegue después con las ciudades
cuando la vista pierda los colores
y el calor sea una sombra artificial
dormida alrededor de la palabra.

Yo nunca he estado solo:
me rodean inventos e ilusiones
que ahora forman parte de mi mano.

Derrumbo poco a poco la constancia.

*

Ana María Puigpelat, “Pan duro. Antología poética”, Ars Poetica, Col. Beatus Ille, Oviedo 2017. Selección y prólogo de Verónica Aranda.

Dos poemas de “El abrazo contrario”, de Rafael Saravia

 

EÓN

No tenerte y celebrar hogueras.
Omitir las ganas del negro en tu lencería
e imprimir la palabra desorden
lentamente en el calor de tu apertura.

Irrumpir en tu vida.
Abrazar la castidad sin más distancia
que la apariencia de un tatuaje retocado,
uno a través de mis dedos y tus ganas,
ejemplo de aventuras y lágrimas de secano.

Reírnos… cultivar secretos
entre estos labios que se hacen verdura,
relámpago en monodosis,
trillo en época de pesca,
ese fatalismo que tanto nos gusta
en mitad de mi grito y tu cosecha.

Sentir tus ojos.
Mover mis poros a su ritmo,
inclinar lo solvente hasta aguantar el tiempo y su imparcialidad.

Verdad será lo reconocible e imperfecto.
Entonces serenos nos concederemos el baile,
radar de la emoción no perdida,
descuidados del deber y su cima,
anochados cada final de jornada en nuestro abrazo,
dejados en la posibilidad de ser felices.

.
XXIII

El poder de los que suponen el bien.
La noción de los cantos antes del desayuno.
Una mirada embebida del caldo azul de las maderas nórdicas.

Toda la fe puesta en cuarentena.
Todas las ganas puestas al servicio de una rueda
y un abismo asomado a los catálogos de enredaderas.

Luego la voluntad,
las notas prendidas a la estulticia
y las manos atropando el calor del aburrimiento.

Luego el baile de sexos.
La mansedumbre del ocio en favor de un sudor denostado.

El calambre acaparando torsiones,
dialectos de lo ajeno,
tesauros corvos y medianamente apetecibles.

Cualquier presagio que nos haga llorar
antes de cada abrazo contrario.

*

Rafael Saravia, “El abrazo contrario”, Bartleby Editores, Madrid 2017. Frontispicio de Antonio Gamoneda.

Dos de “A mi indebido tiempo”, de Luis Malo Macaya

No transijas al beso en verso último
de intimidad absorta y absoluta,
sino antes bien de labio a labio deja
un resto de temor y lejanía…

Un resto de palabra y contingencia
hacia un entorno frío que nos duele
ya desde la innegable pena donde
un verso sufre sed o da en silencio.

No duermas a renglón seguido al último
verso puro y aséptico en que asume
el sueño del poeta tu inminencia,

sino que hacia adelante y por encima
de su intimismo cúmplete con él
en toda la agonía de la Tierra.

.
NOCHE CON FIEBRE

Inútilmente escritos, ventanales
herméticos en mí se obstinan, tratan
de imponerme a su modo parpadeos…
y yo no puedo más, dormirme apenas
en las cornisas de mis balbuceos
donde fingen estatuas asomarse
a los falsos fantasmas que visitan
los términos que sufren en mi fiebre:
delirios de horas altas muy de noche
no saben distinguir si me distinguen.

*

Luis Malo Macaya, “A mi indebido tiempo”, Col. A la sombra de los días, Santander 2017.

Dos de “De Ciudad Blonde”, de MJ Romero

.

A VECES se apodera de mí el espíritu más chamánico de la tribu
y me convierto en una seta dadá de un bosque dadá

hongo paraguas para el temporal que arrecia
hongo paraguas de colores para un temporal gris

están buscando el secreto del poema
totalmente perdidos
como niños

blablá blablá

el mejor poema está en el silencio
el mejor poema es raíz
el mejor poema es rama
el mejor poema es
sin más

veo su luz
la oscuridad que ciega
desde mi posición de seta dadá.

.
BUSCO LA profundidad del pozo dijo ella
y él se dispuso a recoger lluvia

los aviones planean sobre la ciudad
sobre las cabezas de las bestias
sobre el silencio.

*

MJ Romero, “De Ciudad Blonde”, Los libros de Noctiluca, Sevilla 2017. Prólogo de Lola Crespo.

*

Información y pedidos: librosdenoctiluca@gmail.com

En “Cultura y trabajo. Artistas en Castilla y León”

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Ese cuerpo extraño que crece entre tus piernas y conoce el enojo y no conoce el temblor.

A menudo es suficiente con mirar la calle apagada y resignarse a haber sido el que fracturaba el deseo con las uñas insignificantes de firmeza de Simbad.

Ese cuerpo extraño que abulta en su desesperación y conforta al que llega con su vaso de fiebre.

*

Es el poema inédito para mi aportación al volumen “Cultura y trabajo. Artistas en Castilla y León”, editado por la Fundación Ateneo Cultural CC OO de Castilla y León, Valladolid 2017

Un poema de “Última alambrada”, de José Manuel Martín Portales

XII

la casa del ser es hermosa sin duda
el aire leve que mece sus cortinajes
el aroma de la floresta del jardincito eternamente heleno
la brisa del viejo mar empaña aún
los jarrones de cristal que abrazan a las rosas

para qué construir más habitáculos
¿no basta la pregunta?

pero la pregunta no puede ser habitada
si eres la pregunta, qué pretendes saber

.

José Manuel Martín Portales, “Última alambrada”, Diputación Provincial, Soria, 2017. Premio Leonor 2016.

Dos de “Precioso rastro de destrucción”, de Víctor Pérez

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GRASA PARA CARRETAS

Toda mi juventud la dediqué a romper con mi
[sonrisa la magia de los momentos
Mi padre me escupía para que estuviese fresquito
Ahora soy una máquina del vodka sin hielo
Y mis silbidos más chungos van siempre a las parejas
Mi sed es el escenario de la nada
Soy un experimento del gobierno que ha acabado muy mal
Si me paso una mano por el corazón se acaba la fiesta
Ardo en los suburbios
Y mi nombre es
Impronunciable.

.
BOWIE

Hola a todos
Vuelvo de Afganistán
Traigo fotos de mis quistes
Me vienen a la mente los pequeños detalles
El dolor acaba desapareciendo y se convierte en otra cosa
He bebido mucha cerveza y me he metido esteroides
No me esperaba volver
Le planté cara a aquellos chavales
Saludaba al sol mientras me zurcía las heridas
Ahora estoy preparado para el amor eterno
Ahora oigo ruidos en mi cabeza
Preñé a muchas
Me gusta la idea de dejar niños clavados a mí por el entorno
Eso es arte de verdad
Es difícil de describir en una sola frase potente
Soy como un tipo del espacio
Que fue allí a poner las cosas claras
Y vuelve como la imagen de un prometido
En un bar de carretera
Podrido de pasta y meando
Sangre.


Víctor Pérez, “Precioso rastro de destrucción”, Versátiles Editorial, Col. Tribal, Huelva 2016. Prólogo de Iván Rojo.

En “Palabra Luz Materia”

amando-casado

Ahora vas a saber quién soy yo.
No sé si desnudarme
o empezar por lo que me conmueve, el alcohol
que no puedo digerir o la sonrisa
de aquel niño o la palma de la mano sudorosa
de alguien sollozando
entre mis manos.
Vas a saber con quién has vivido hasta hoy
sin haberte dado cuenta, sin notarlo siquiera
y sin una sola arruga en los destrozos
que quedan por ahí.

Si lo sabremos tú y yo que todo lo sabemos.
Vas a saber en este preciso instante
quién te dio la oportunidad para desvanecerte
y no volver nunca y ya ves que no.
Si por lo menos yo fuera yo y no ese muñeco vil
que ronda por la casa como un energúmeno,
con daga y caldero para el vómito.
Con sangre en las comisuras de la boca
y el corazón como si quisiera
ser destartalado.

Ese fantasma que tose.

*

Es mi autorretrato en el libro “Palabra Luz Materia”, de Amando Casado. Eolas ediciones-Universidad de León, León 2017. Prólogo de Roberto Castrillo Soto. Estudio crítico de José Enrique Martínez.

El poeta sin lentes, una de las fotografías de Amando Casado que se incluye en el libro.
— El poeta sin lentes, una de las fotografías de Amando Casado que se incluye en el volumen.