XXVII

Es tan ocioso el espanto, se entretiene contigo y te obliga a soñar con zozobras de arena y colangitis y las manos extrañas.

Cada segundo día un frasco de azar.

No son cuerpos distintos a otros cuerpos desnudos y sin embargo una sombra extendida les despoja de la queja y les aparta del sueño.

Y el viento descubre el cobijo entrañable de aquella luz calmosa que nos salvó de la muerte.

*

Gracias, Angelina. https://elordenolvidadodelaspalabras.blogspot.com/2018/09/es-tan-ocioso-el-espanto.html

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Un comentario en “Matar el tiempo en El orden olvidado de las palabras 2

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