XLIII

Contemplar así el paso de la noche a la última ternura sería ineludible para tener que morir, pero morir con ella.

Ellos, por el contrario, todavía hoy adivinan qué es la lujuria sin nada.

Merece gratitud quien nos enseña a tragar el brebaje que abrasa, esa mezcla incalculable de hastío y enfermedad, de regaliz y de lluvia.

Ni se te ocurra volver.

*

Gracias, Angelina. https://elordenolvidadodelaspalabras.blogspot.com.es/2018/03/contemplar-asi-el-paso-de-la-noche.html

 

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