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PECAS

La genuina calamidad era no estar cerca de ti. Muchas veces se atrevió a confesarse a sí mismo el desenfreno, este irse terminando con las manos llenas de arena y en entredicho cualquier semejanza con la piel que no ha dejado de ser vil nunca. La genuina calamidad era estar contigo. Nada es lo que fue, si tus quejas se rompen en la casa como una tarde cruel, si tu boca se ha hecho espuma en el mismo mar que antes ahogaba, nos sobra confusión, se dice. Para abrazarte se urdieron las palabras hermosas, él ya no tiene miembros ni corazón, le asustan los libros en blanco. Él no tiene manos tampoco, ni más corazón que cualquiera. Si quisiesen venir a atropar lo que dejaron de aquella esparcido sobre los cuerpos lisiados, si quisiesen venir a asustar un poco a los niños para que no duerman nunca, serías dichoso. Cada día un nombre que no te corresponde es pronunciado por alguien que no ves, desfigurará tus labios con el mayor sufrimiento. Querrá morir contigo.

*

Gracias, Angelina. https://elordenolvidadodelaspalabras.blogspot.com.es/2018/03/pecas-un-poema-de-luis-miguel-rabanal.html

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Un comentario en “Los poemas de Horacio E. Cluck en El orden olvidado de las palabras 4

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