Las ambulancias tendrían
que haber vuelto a medianoche,
como la ferocidad y el instinto de no
irse, mas nada sabemos de quienes allí
cumplen su propósito.
No se soportaban el calor, la ducha indigna
de los martes, o el cieno de los amigos
que se marchan en coches azules
a merodear senderos de la muerte.
Y aún no han regresado
a por sus cosas sucias e inservibles,
vendrán borrachos como ayer.
Qué deberíamos esperar
de quienes no nos aman,
tanto como nosotros los aborrecemos.
Son las sirenas de la desesperación
como cuchillas,
sobre la página que tan bien recuerda
la voluntad sin ganas de abarcarla.

“Los poemas de Horacio E. Cluck”, pág. 51
Huerga & Fierro, 2017, Col. La rama dorada.

*

Gracias, Angelina. https://elordenolvidadodelaspalabras.blogspot.com.es/2017/08/las-ambulancias.html

 

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