No transijas al beso en verso último
de intimidad absorta y absoluta,
sino antes bien de labio a labio deja
un resto de temor y lejanía…

Un resto de palabra y contingencia
hacia un entorno frío que nos duele
ya desde la innegable pena donde
un verso sufre sed o da en silencio.

No duermas a renglón seguido al último
verso puro y aséptico en que asume
el sueño del poeta tu inminencia,

sino que hacia adelante y por encima
de su intimismo cúmplete con él
en toda la agonía de la Tierra.

.
NOCHE CON FIEBRE

Inútilmente escritos, ventanales
herméticos en mí se obstinan, tratan
de imponerme a su modo parpadeos…
y yo no puedo más, dormirme apenas
en las cornisas de mis balbuceos
donde fingen estatuas asomarse
a los falsos fantasmas que visitan
los términos que sufren en mi fiebre:
delirios de horas altas muy de noche
no saben distinguir si me distinguen.

*

Luis Malo Macaya, “A mi indebido tiempo”, Col. A la sombra de los días, Santander 2017.

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