Dos de “De Ciudad Blonde”, de MJ Romero

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A VECES se apodera de mí el espíritu más chamánico de la tribu
y me convierto en una seta dadá de un bosque dadá

hongo paraguas para el temporal que arrecia
hongo paraguas de colores para un temporal gris

están buscando el secreto del poema
totalmente perdidos
como niños

blablá blablá

el mejor poema está en el silencio
el mejor poema es raíz
el mejor poema es rama
el mejor poema es
sin más

veo su luz
la oscuridad que ciega
desde mi posición de seta dadá.

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BUSCO LA profundidad del pozo dijo ella
y él se dispuso a recoger lluvia

los aviones planean sobre la ciudad
sobre las cabezas de las bestias
sobre el silencio.

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MJ Romero, “De Ciudad Blonde”, Los libros de Noctiluca, Sevilla 2017. Prólogo de Lola Crespo.

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Información y pedidos: librosdenoctiluca@gmail.com

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Poema infeliz

Frente a la linterna se ha negado la palabra que apetecía borrar cuanto antes de los labios de ella, no seas tan fiero.

Además se te ven los ojos más vacíos que ayer, se han caído de tus manos el aspaviento y la inclinación de las cosas y la fuerza motriz que alteraba a los niños.

Yo no voy a seguir hablando de ello, no quiero mentir.

En “Cultura y trabajo. Artistas en Castilla y León”

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Ese cuerpo extraño que crece entre tus piernas y conoce el enojo y no conoce el temblor.

A menudo es suficiente con mirar la calle apagada y resignarse a haber sido el que fracturaba el deseo con las uñas insignificantes de firmeza de Simbad.

Ese cuerpo extraño que abulta en su desesperación y conforta al que llega con su vaso de fiebre.

*

Es el poema inédito para mi aportación al volumen “Cultura y trabajo. Artistas en Castilla y León”, editado por la Fundación Ateneo Cultural CC OO de Castilla y León, Valladolid 2017

Poema intermitente

La tarde es agria.
Me viene a la boca un sabor despreciable
análogo a aquello que siempre da pena recordar,
la falta de destreza que el deterioro produce
al pasar las horas, como un error
acostumbrado.
No suena más Ben Webster.

La tarde es hoy distinta.
Y es infundio mi nombre, lo mismo se suceden
los instrumentos de coser la médula,
lo mismo se aventuran a apostar contra mí
y me maldicen al llegar a la puerta, ven
y nos morimos.
Nada ya en mis manos.
Si adivinas mi cara, soy el deforme que aborreces,
como el lienzo de C. que no es posible mostrar
a las visitas.
La tarde trae a cuestas su dolor y su peligro.
Aparta de aquí, villano, hijo de puta.