Dos de “Precioso rastro de destrucción”

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GRASA PARA CARRETAS

Toda mi juventud la dediqué a romper con mi
[sonrisa la magia de los momentos
Mi padre me escupía para que estuviese fresquito
Ahora soy una máquina del vodka sin hielo
Y mis silbidos más chungos van siempre a las parejas
Mi sed es el escenario de la nada
Soy un experimento del gobierno que ha acabado muy mal
Si me paso una mano por el corazón se acaba la fiesta
Ardo en los suburbios
Y mi nombre es
Impronunciable.

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BOWIE

Hola a todos
Vuelvo de Afganistán
Traigo fotos de mis quistes
Me vienen a la mente los pequeños detalles
El dolor acaba desapareciendo y se convierte en otra cosa
He bebido mucha cerveza y me he metido esteroides
No me esperaba volver
Le planté cara a aquellos chavales
Saludaba al sol mientras me zurcía las heridas
Ahora estoy preparado para el amor eterno
Ahora oigo ruidos en mi cabeza
Preñé a muchas
Me gusta la idea de dejar niños clavados a mí por el entorno
Eso es arte de verdad
Es difícil de describir en una sola frase potente
Soy como un tipo del espacio
Que fue allí a poner las cosas claras
Y vuelve como la imagen de un prometido
En un bar de carretera
Podrido de pasta y meando
Sangre.


Víctor Pérez, “Precioso rastro de destrucción”, Versátiles Editorial, Col. Tribal, Huelva 2016. Prólogo de Iván Rojo.

Poema de la ingravidez

Ese niño que a veces nos visita
y nos regala su rubor recién atribulado
aparece en nosotros sin más,
llora en tu cara
como un hombre hecho a la medida de tus cosas.

Él reconoce tu traje inoportuno
para las brumas reuniones,
Andrea.

Y consiente buscar en tu anhelo
flores silvestres, tímidos embustes y una pizca
de amor que todo lo engrandece.

No debes contradecir a ese niño
que se llama
como tú y como yo, y que para colmo de males
es nuestro doble inmerso en brujas, nuestro amor
insoluble a las gotitas de azar.

Este cuento se ha acabado en El orden olvidado de las palabras 2

Este cuento se portada
.

LV

Acércate hasta tocarme, dice él.
La ventana entreabierta y el fantasma rubio
a estas horas ya no suele acudir.
Solamente el amor a los cuerpos inermes,
a los objetos penosos,
podría dar con tu boca en mi boca.

Acércate hasta escarnecerme un poco, cerca
de aquí vive el hombre inconsolable, su manía
consiste en gritar su congoja a los que pasan.
Cuéntame tu enredo desde que fuimos niños
que tiemblan.

Acércate hasta soñar entre caricia
y caricia que todo ha terminado.
Las palabras y el dolor, el asco y el frío
que hace cuando no enjugas mi frente.
Déjame, le dice, volver y decirlo.

 

de “Fantasía del cuerpo postrado” (Libros de Camparredonda, 2010)
en “Este cuento se ha acabado. Poesía reunida 2014-1977” (Renacimiento, 2015)
.

Gracias, Ángela. http://elordenolvidadodelaspalabras.blogspot.com.es/2017/02/lv-fantasia-del-cuerpo-postrado.html

Poema incomprensible 2

ALGUNAS FORMAS DE PEREZA

cómo ir muriendo
hacia adelante como hacen los diluvios
y los cabellos de las muchachas
que se ansían
o por qué retroceder
y dilucidar de lo ya escrito
acariciado y adentrarse
en el patio carente de árboles ruinosos
y allí prestar el oído a la incidencia
o cuándo
en qué momento apresurar el paso
y dar pie a la repetición o al recuerdo
que se añade a nosotros
como un grito