Para que el dolor te resulte
familiar y conciso
como una estratagema de tu cuerpo
que vuelve a hacerse amo,
y tan a tu costa siempre, de la noche.
Para que el deseo eternice esta pugna
y en su umbral más blanco
alguien
asomado a tu boca
se confiese amigo del delito,
antiguo confidente de tu voz
que no se sabe.
Para que obtengas tu lástima.
Recuerda
después
que estás encadenado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s