el lugar en mi

SIESTA

Ya pasó la tormenta.
En un momento, el agua se adueñó
del mundo a la manera de ese hijo
que reclama atención con el chantaje
del llanto, para luego
dormirse entre los brazos. Nada más.
Algunas ramas altas arrancadas
por el viento a los chopos,
la fugaz turbidez en la hoz del río.
Después, un cielo inmensamente azul
y el cuerpo satisfecho del verano,
tras la lluvia imprevista,
que expande por el aire olor a tierra,
a piel lavada, a calmo sueño.

.
JURO QUE ESTABA ALEGRE

A mi padre

Van los rojos cerezos del otoño
tiñendo las laderas de los montes
y yo pienso en nosotros, los caminos,
la negra luz que alumbra los finales.
Juro que estaba alegre. Hace un momento,
con los ojos cerrados, en la cara
sentía el sol y el frío de septiembre,
el alma de esta tierra con el aire
que lentamente envuelve al cuerpo entero.
Estabas tú conmigo, revivido,
y no la honda tristeza que ahora aflora.
Son los rojos cerezos otoñales.
Rescoldos en la hoguera. Cenizas en el aire.

.

Antonio Manilla, “El lugar en mí”, Reino de Cordelia, Col. Los versos de Cordelia, Madrid 2015. XVIII Premio de Poesía Ciudad de Salamanca.

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