ÁRBOLES ABOLIDOS

Han bajado las aguas
y ellos emergen
como siempre a hermanarse
con los chopos de invierno
y levantan
los brazos amputados
ofreciendo su sombra mineral
en el sol de poniente
o en la luz de la luna.

Hundidas las raíces en los limos
de la muerte, su olor
—salvo a urracas y cuervos—
ahuyenta a todo pájaro.

Luego vendrán las lluvias,
la nieve y los deshielos.
Y subirán las aguas
nuevamente en abril
por sus troncos desnudos.

.
BRISA DE CENIZAS

A la orilla del día,
cuando al alba sopla un viento oxidado,
boqueas como un pez
en la ola de limo
de las horas que empiezan.

La ciudad no despierta.
Hay un chorro de agua inútil
que lava las aceras.

¿Hacia dónde tus pasos
por la orilla del día?

.

Francisco Álvarez Velasco, “Gregor Samsa frente a la ventana”, Ediciones Hiperión, Madrid 2015. XXXI Premio Jaén de Poesía.

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