XX

Entre los iluminados.
Descendieron los falsos profetas
a través de brumas con éter de mil demonios
donde las malas lenguas iban a morir…
Decían ya no hay forenses de deidades
ni de engaños ni de infiernos,
pues es allí el lugar que viste al sufrimiento
y se entierran las heridas ya sin llantos;
ellos tan solo acompañados
cada uno con su don y su apócrifo vaticinio
su ángel y diablo.

.

Felipe J. Piñeiro, “Crisálida de luna”, Piediciones, Col. Poesía, Guadalajara 2015. Prólogo de Rafael Saravia. Epílogo de Azarías de Leyre.

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