ENTONCES

Estaba sola y a merced del viento,
esperando una ráfaga más fuerte,
y tus labios de niebla eran mi muerte.

Estaba sola yo bajo la lluvia,
era la lluvia, yo, y estaba sola
y me azotaba el mar.

Recuerdo ese final que llegará.
Una gaviota come carne cruda.

.
ESCENAS EN UNA PORCELANA

Me fui
por el camino azul de porcelana,
y cuando regresé no había nadie.

Será otra vez verano.
Pero ya no pondremos
la mesa bajo el sauce,
ya no desfilaremos la vajilla.

Por fin habrá silencio.

.
Como una jarra de agua cae jugando,
ríen los niños, ya
se han ido.
Podría tu mirada llegar a ese desván
donde un armario antiguo
lleva puesta una sábana y espera.
Era como un futuro que ya hubiese pasado
en su voz vieja,
que se volvía joven al soñar.

.

María José Vidal Prado, “Historia de un jardín muerto y de un pájaro rojo”, Edit. Vitruvio, Col. Baños del Carmen, Madrid 2015

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