De alguien que reconoce
el rito de su desesperación.
Callejas que están lejos del mundo,
vano territorio
que no se encuentra en el cuerpo maldito
ni tampoco en las palabras
rotas y extraviadas del poema.
Calles también
para no abarcar jamás la vida,
no sin antes haber sangrado mucho
en el desorden.
Como ella,
que aún no ha sido marcada por la fiebre.
Sobre esa piel se ausenta el visitante
y muy a menudo llora.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s