Hay un verano que buscar
en los momentos de mayor lucidez,
cuando algo termina.
Así los días que el amor incumple
a rajatabla.
Se viste con despojos,
es feliz a su manera tan triste,
se posa en su boca como una avalancha
que destruirá una noche,
si se atreve.
A partir de ahora el poema
abreva de su aliento,
arranca su corazón hasta agotarlo.
Nada es preciso,
hasta que alguien sin querer lo colme.

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