Rabanal_tres_Inhalaciones_alta

ACEITES SANTOS EN LA MANO DE RABANAL
O QUÉ DECIR QUE NO SE HAYA DICHO YA DE SUS
TRES INHALACIONES

Una reseña o una interpretación. Una interpretación, lo subjetivo, esa parte del pensamiento.

Así que vamos a lo objetivo:

Tres inhalaciones de Luis Miguel Rabanal, publicado en la editorial Amargord, es un libro importante, fundamental, absoluto. Si usted, lector, se lo pierde, tiene un verdadero problema.

También es objetivo que Luis Miguel Rabanal es un grande de nuestra época, algo ya incuestionable. Y en este su último libro, el poeta nos demuestra la amplitud de sus registros, su capacidad para moverse en cualquier estilo sin dejar de ser no sólo correcto sino insuperable. Pues no sólo se limita a hacer del poemario tres partes bien diferenciadas en su temática sino que además cada una de ellas mantiene un estilo bien definido y bien distinto entre sí.

Ahora lo subjetivo, es decir, mi lectura:

Cultura es tradición y la nuestra judeo-cristiana se asimila a la Iglesia católica y sus cosas. Su simbología, usada en su justa medida, amplía el panorama absurdo de lo que debería ser siempre la poesía.

Según la RAE, inhalación no sólo significa aspirar, también supone soplar en forma de cruz sobre las ánforas de los santos óleos al consagrarlas.

La primera parte de libro, Las luces largas, arranca con una cita de prensa acerca de un accidente de tráfico. Poemas de un solo cuerpo. Cuerpo despertando de sí mismo. Primera persona. Ese volver a nacer, acomodar el ser a una nueva dimensión. Equivaldría a ese aceite que se recibe en el bautismo.

La segunda parte, Pequeña galería de poetas sin reloj, se compone de poemas con vocación de río, de verso largo, de estrofa definida. Poemas antecedidos por títulos en los que se nombra a poetas incuestionables y también por una cita de cada uno de ellos. Poemas que van intercalando pensamientos o aseveraciones fantásticas acerca de los/las poetas con otros en los que en una especie de plano secuencia aparecen cuadros definidos. Equivaldría al segundo aceite que se utiliza en las consagraciones de personas u objetos. Y eso es esta parte, la consagración de los poetas a partir del nombre de los que fueron y siempre serán.

La tercera y última parte, Un poema de amor, consta de poemas breves, una suerte de diálogo entre acción y reflexión. Si la poesía se jacta de lo no dicho, en este caso el poeta vuelca todo aquello que queda en penumbra o entre líneas, todo aquello que no se dice. Es la parte más dura o difícil de leer. Una historia de maltrato, violencia de género, dolor… Equivaldría al tercer aceite, al que se dispone para la unción de enfermos. Enfermos graves, susceptibles de morir. Pues de una historia de enfermos nos habla. Quien llama amor a la violencia, a la posesión es alguien aquejado de una severa herida.

Vuelvo a lo objetivo:

Tres inhalaciones es un libro imprescindible para la poesía actual tan poco necesitada de “ombliguismos”. Una estupenda muestra de esa obra en proceso que en cada nuevo libro nos sorprende más y más. Luis Miguel Rabanal, maestro de sí mismo.

Ana Martín Puigpelat

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