Este cuento se portada
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Por Pablo Javier Pérez López

BUSCAR EN LA SOLEDAD LA VIDA

Luis Miguel Rabanal (Riello, 1957), poeta leonés, residente en Asturias, con una larga trayectoria poética que comienza con la aparición de Variaciones en 1977 y abarca tras casi dos decenas de libros (entre los que destacan especialmente Obdulia Azul, 1980, Labios de la locura, 1983, (Técnicas) para abrazar un oscuro nombre, 1985, Libro de citas, 1993, Cáncer de Invierno, 1998 o Música para torpes, 2012) hasta la publicación, el año pasado, de su libro Tres inhalaciones, ve estos días y como una especie de poesía reunida, de colofón provisional, su poesía completa reunida en un amplio libro editado por Renacimiento que comprende cerca de una veintena de libros de poemas. El título de la recopilación es Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977) y cuenta con frontispicio de Antonio Gamoneda, prólogo de Tomás Sánchez Santiago y epílogo de MJ Romero.

Luis Miguel Rabanal es además autor de dos libros de narrativa, Elogio del proxeneta, 2009 y Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza, 2010 y de una antología bilingüe del poeta catalán Miquel Martí i Pol realizada junto con su compañera MJ Romero.

Su tetraplejia derivada de un accidente doméstico en 1997 ha condicionado fuertemente su poesía pero también la ha fortalecido y encaminado hacia temáticas necesarias a su circunstancia y que sin embargo son las temáticas esenciales de un hacer poético verdadero. Quiero destacar aquí un verso de su último poemario, Tres inhalaciones, que dice: buscar en la soledad la vida, y esa, circunstancia del poeta, es si cabe más penetrante en la vida y la obra del poeta de Olleir, como gusta él de escribir Riello o mejor, de reinventarlo y revivirlo. Su hacer poético, hoy posible gracias a las maravillas tecnológicas y de un poderoso programa de voz que irónica y cariñosamente en su casa llaman dragón, nos acerca a su realidad al tiempo que nos muestra la nuestra, recordándonos lo que queremos olvidar. Y es en ese diálogo con su memoria y con nuestra memoria donde se construye la poesía.

Interesante y significativo resulta no apenas el título de su poesía reunida sino que los libros y poemas se ofrezcan en el orden inverso al habitual, al cronológico, pero está claro que tal como el envés del nombre de Riello, la vida y con ella la poesía de Rabanal se nutren de un deseo de regreso al origen, a la infancia, la juventud y la carne primera que se enraízan en esa presencia de lo ausente de la que suele estar construida la trama de la poesía verdaderamente tejida como esencial y no como mero ornamento estético. Hay en esa nostalgia de la vida inocente una profundidad difícilmente igualable y una verdad maciza tan presente como la misma ausencia, como el mismo abismo que parece habitar su autor.

En su poesía se abrazan híbridas y certeras, la libertad radical, la narración de un continuo autorretrato, el dolor, la erotización y la evocación de un habitar poético que regresa al origen, el de los buenos tiempos que es sólo una de las poderosas imágenes habitadas que pueblan sus poemarios. En su poesía reluce también, entretejida de imágenes poderosas que tienen origen en lo interior pero quieren anclarse al mundo, un profundo diálogo con su compañera también poeta y una constante afirmación de los otros como razón de existir.

Que la poesía es algo que sirve para limpiar el sufrimiento y transformarlo en belleza, que es una narración y una memoria de un solitario que recuerda el pasado y el futuro, que es fraternidad y diálogo, amor brotado, reniñez, habitación obstinada del mundo, es algo que ya sospechábamos e incluso sabíamos pero que nos queda mucho más claro después de leer a Luis Miguel Rabanal. Si hay algo, por otra parte que se asume como certeza ineludible con la lectura de sus versos y aún más de esta su obra reunida, es que la palabra puede salvar la vida y convocarnos a lo más sagrado que hay en la vida incluso aún detrás del sufrimiento. La palabra aún invisible y mentirosa, aún a lomos de su dragón, es tan valiosa como la presencia y la ausencia futura. En la soledad de un cuerpo está el mundo y con él, nosotros.

reseña Norte de Castilla
(En el suplemento La sombra del ciprés. Valladolid, 11 de abril de 2015)

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