XXIV VACÍO DEL CUENCO

Era niño y alguien me preguntó:
¿qué quieres ser?
y yo no dije nada,
pues lo que yo quería estaba
fuera de mí;

quería ser
silencio de campana, llano olvidado, vacío del cuenco,

pero el mundo
podía darme ángeles, no alas.
.

XXXVI DE LA NECESIDAD DEL HOMBRE Y LO DEMÁS

El mirlo gorjeando en la acequia. Libros de páginas
de polvo.

Y no el canto del mundo, canto ensordecedor
de la guerra del mundo.

Si uno contempla el mundo,
le parece que lo natural es el mundo, que lo sublime
es el mundo,

pero si uno lo contempla de nuevo
a trasluz, si uno lo mira
ajeno a su deseo,
ya no hay duda.

Sea:
celeste la cuenca de mis ojos, marina sea mi piel,
nocturno
mi esqueleto.
.

LXI

Caballos, aguas mansas. Aguas, algas, caballitos de mar,
príncipes. Dejaré la zarza, los espinos, me quedaré aquí

[siempre.

.
Salvador Negro, “El silencio”, LápizCero ediciones, Madrid 2014

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3 comentarios en “Tres fragmentos de “El silencio”, de Salvador Negro

  1. llegará el tiempo del silencio, donde las palabras no dirán nada, los secuaces que caminan al lado, no entienden nada, pero siguen con sus leves sonrisas, aflorando al alba

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