palabras para Obdulia

.

Hubo un tiempo de pequeñas pisadas, de pequeños gorriones que navegaron tu frente.
Por ese intervalo de nata creí ver tu cuerpo atravesando lagunas de insomnio, larvas de tu origen, lunas que se tendían a la transparencia como entonces.
Y prolongué este tiempo, añadíamos espumas por donde aún discurre la lluvia, nos cogimos de la mano dulcemente como dos niños ciegos que mirasen el amanecer de los aviones, te susurré un ahora entre tus dedos de tela y quise morirme contigo, de repente, como una salvedad más que nos temblaba.
Mi constelación efímera, te dije, he aquí mis viernes.
El sol era un enjambre de mirlos apretados en los chopos.
Cómo te quería, así, creyéndome tus piernas todavía, volcando tu vestido en los arroyos obscenos de la dicha.
Y sin embargo no recuerdo nada.
Algo me hace amarte en las páginas más claras de la noche y maldigo levemente aquella estación de prudencias, de ahogos tan temibles.
Ya ves, guardo silencio, no recuerdo apenas.

.

De “Palabras para Obdulia”, Col. Provincia, León 1985

Anuncios

2 comentarios en “Los descuidos de la voz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s