TU RISA

en el principio fue tu risa
cristalina y madura,
después, lo inverosímil de tu tacto,
mi piel te codiciaba,
no para vincularse contigo,
sino para nacer en ti,

en el principio fue tu muda calma
de poderoso amante,
la vocación sumisa de tus ojos,
todo lo inexplicable de la luz
que desprenden dos cuerpos
cuando se anhelan para recordarse
y esquivar la tragedia
de mirarse al espejo en soledad,

fue también la promesa
de no esperar la muerte ni la escarcha
y eclipsar el invierno
con la sangre y la sal de la utopía,

en el principio fue la risa.

.

Paloma Corrales, Hazversidades Poéticas, Ed. Cuadernos del laberinto, Madrid 2013

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