EL camarada acabó su Inistón

Portada Música para torpes
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También tú habrías querido renegar
del necio personaje que se asemeja
tanto a ti y apenas eres tú y sin embargo
vives junto a él y también te sonríe
si sonríes.
Resulta muy latoso dejarlo de admitir,
lo que no apreciamos, las boinas
coloradas de tu hijo o las gotas de lluvia
ahora en los cristales o los libros
de muchas oraciones, lo que termina
por causarnos padecimiento, en fin,
en un santiamén nos dibujará en la cara
una arruguita desproporcionada
con tiza de colores.
Y aquí se adentran tus pasiones a dar pábulo
a quien las busque en su desorden,
como se hacían los valientes los pequeños
en Montecorral aquella tarde.
Para eso se inventaron los granos de arroz
y los diluvios, insinuaba el energúmeno,
atesorar en nuestro corazón vacíos
era la costumbre.
Y un espejo donde los ojos
suelen encontrar cariños extraviados
que se mofaron de los cariños extraviados,
quizá debido a una sombra espuria
que se encarama en tu cabeza
para hincarte allí el odio y la melancolía.
Acaso sea preferible olvidarse de ti
y tocar madera, o lo que es lo mismo, declarar
que nada es como tendría que haber sido.
Bueno, suena Ben Webster,
lo escucharás y tomarás un sorbo.

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De “Música para torpes”, Baile del Sol, Tenerife 2012