Tres antiguos

Niñas, niñas para blogín.

Mira tus labios y dime
quién fue el culpable.
En este atardecer que se derrama
en ascuas sobre ti,
dime dónde está tu pereza
de hombre solitario.
Como en los días tristes
toda la vida verás a tu alrededor
fantasmas del recuerdo
frágiles como el niño que ahora
se sonríe y adustos, a veces,
como la muerte
que hace suyo cuanto toca.
Dime quién te enumeró
la dicha y la desgana.

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SE BORRA CON EL TIEMPO

En Olleir soñabas con el mar
y te perdías en las urces
creyéndote incansable: de ardua
materia están hechos los sueños.

Eras más joven, sin duda,
casi un niño que sufre el encono
de los otros y prohibía
la soledad, tan brusca y encomiable.

Con aquella memoria de abuelos
fallecidos y pecados a solas, hoy
escribes un poema a la deriva
de aquel engaño hermoso.

No es perecedero cuanto olvidaste
pero sabes que allí permanece
un renglón largo de tu vida
entrecortado, quizá, por unas gotas
de lluvia y (de) tristeza.

28 octubre 1991

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NIÑAS, NIÑAS

Estas niñas que rompen a su paso
el sol de las aceras, apenas
despeinadas y tan grises, suben
a los coches fatalmente sospechando
el ultraje más dulce y frotan
sus pechos minúsculos en manos
más amigas de papá, digo,
estas niñas que juran palabrotas
a la puerta de los cines
y luego besuquearán la lengua
nada aborrecible de Asun,
tan ajenas ellas a pasiones
efímeras, más tarde la noche
fragmentará su rostro, llevará
sus piernas a un pub de cuero
verde y allí el amor
se pactará como un tratado
de no mucha agresión, no me dejes
más con Ben Webster, recíproca
ternura, es mi último beso.

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Transcripción hecha por MJ de una libreta de borradores manuscrita (y decorada por Memé, que conste en acta) de los primeros años 90.