Él enferma de mañana,
no modula su voz
ni le salen palabras.
Teme el agua
que ha tragado
nunca más
dará el salto que aturde,
no deja de hablar
sus sentidos
gesticulaban por él.
— Me subiré a su sueño
el bicho que repta
por si le apeteciera
encontrarme.

.

Se niega a reiterar el rito,
un hombre se pasea
sin rostro por la sala.
El cadáver de atrás,
la luz que concluye
y el amor es ceniza.
Lo enfurece la voz
si justifica el espanto,
se aferra a su cuello
reconoce el aroma.

.

Si deseas seguir leyendo, aquí. Gracias, Eloísa.

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