VII

Padul

La ciudad no existe,
se llama de otra forma más sutil,
es humo espeso de noviembre
que borra de los desaparecidos
cualquier desolación.
Las calles se mojan de abandono
y el hombre presencia allí
su propia mansedumbre.
Sobre esta ciudad
un día
la esperanza tuvo camaradas,
amó nuestro costado con premura,
hasta fue memoria de tanta desmemoria.
Los bandidos esperan a que el rencor
mitigue las palabras,
han vuelto a darnos su desprecio.
La ciudad se llama cobardía
y vodka muy amargo
y compasión.
.

X

Palacio de Balsera

Música de niños en invierno.
El condenado busca a su doble
y de bruces lo asalta la memoria.
Un caballo verde,
el violín usado de su hijo,
la umbría certidumbre
de haber ya vuelto una noche de la vida.
El condenado jamás entró por esta puerta.
Y sin querer abraza la figura
que no es de verdad y lo traiciona.
Ahora sí que sabe equivocarse.

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