El carcelero deja entrar a los niños a su chabola gélida. El caos suda cuando más le crecen a la muchacha las noches. Da pena que el mar se frote y se frote los ojos contigo. El carcelero conoce el alias de cada una de las niñas, les da los buenos días y les obliga a disfrazarse de pantera rosa y de pirata. Mientras tanto, no muy lejos de allí, las muchachas gimen en el portal del amante pésimo. Sinceramente creo que abrir las piernas y humedecerse un poco es hoy por hoy el menos malo de los males, les dice Patricia al terminar. Ayer creo que les tocaba contar historias tristes…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s