(Al fin)

La joven
(la del acento extranjero)
vino empapada hasta mi cuarto.

La joven del acento extranjero
del suave acento extranjero
del tímido pronunciar
del cuerpo de nube.

La joven (sí) de la mística mirada
y del párpado maculado
y de la peca a la altura del ombligo
que hablaba sin cesar de mi destino
(al fin) me dejó entrar de nuevo en su cuerpo.

Y su sexo
apenas aterrizó
se consumió como una bengala
presa de sus propias ganas de arder.

El de la joven (sí)
la del acento de nube
la del cuerpo extranjero
la de la tímida mirada
cuya peca en el párpado
parecía mi destino.

El de la joven
del tímido maculado
místico destinado
cuerpo de nube
que (al fin) me dejó
pronunciar su nombre
con suave acento extranjero.

.

.

En el núm. 13 de la Revista Camparredonda, parte del Proyecto Camparredonda 2012 cuyo artífice es Gregorio Fernández Castañón.

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