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Por cortesía de Toño Morala

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El texto de Félix Fernández López:
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Buenas tardes a todos los asistentes. Quiero empezar esta presentación del hasta ahora último libro de Luis Miguel Rabanal agradeciendo al ayuntamiento de Riello, en la figura de su alcalde, Manuel, el interés y ayuda en todo cuanto concierne a este gran poeta; quiero agradecer al pueblo de Riello el cariño de que hacen objeto a su paisano. Y quiero agradecer a cuantos familiares y amigos, por dedicación, de Luis Miguel se han acercado esta tarde hasta aquí.

Permítanme presentarles también a quien realmente va a poner la música a la letra de estos poemas, como muy bien apuntó Mar Villada en la confección de los carteles, Ana Sarmiento, concertista de acordeón. Y, por último, indicarles que nos hemos permitido traer ejemplares de este libro de poemas de Luis Miguel, que estarán a la venta para quienes deseen adquirirlos. Es una cortesía de la Librería Alejandría, de León, y del trabajo de Ana Álvarez.

Sé que es habitual leer algún poema durante la presentación de un libro poético, pero no lo haré. Dejaré que su lectura la puedan disfrutar, quienes así lo deseen, pura, intacta, sin mi torpe voz y sus ruidos. A cambio, les propongo algo más agradable, escuchar la música que Ana ha encontrado entre las sugerencias de algunos de ellos. (1)

“Música para torpes”, editado por Baile del Sol en su colección de poesía, es un poemario que llega menos de un año después de aquel otro titulado “Lugares”. Se trata en esta ocasión de veintiún poemas contados desde ese comienzo sin NADA DE PREÁMBULOS que lo inicia, hasta LA ÚLTIMA CENA, que cierra el libro. Ambos precedido y seguido de las palabras de M. Nicieza y MJ Romero. ¡Quién mejor! Puedo añadir que una anécdota, una misma imagen inicia y termina el libro, dándole una forma circular y repetitiva. Comienza con los gritos del político de turno y termina con el político de turno vociferando. ¿Y en medio? En medio, todas las palabras con que el Poeta nos presenta la vida.(2)

Este Poeta hace bueno en este libro el principio de que la auténtica escritura nace del deseo de explicarse la prolija molestia de vivir. Y el deseo es aquí la poesía, y la poesía es la música que se hace contabilidad de la vida. Sé que escribir esto es tanto como decir que la poesía, esta poesía es el antídoto contra la historia y la economía global que nos asedian. Ambas historia y economía funcionan automáticamente convirtiendo la vida de las personas, de cada persona según vemos todos los días, en un simple dato estadístico que destroza al individuo y lo coloca en una inmensa tabla de cobros o impagos, de desahucios o… Entonces el Poeta anota con toda la fuerza que puede que la vida no puede ser un valor supremo en sí misma y que resulta agradable y hasta placentera cuando se pone al servicio de algo que es superior a ella. El Poeta descubre a quien lo quiera leer que la auténtica tragedia de la vida es que toda ella no es una tragedia, sino que solo es un mal trago.(3)

Así son sus poemas, imágenes que sus versos extraen de la vida que se consume. Palabras en las que él, Luis Miguel, está llamado a poner de nuevo orden, a poner en su sitio el tiempo presente que se ha salido de quicio. Para eso él se desdobla en el Camarada que encabeza varios títulos de sus poemas. Un Camarada que no es más que el producto automarginado de una vida que es privación.(4)

“Imagínate en el camino de Ceide” escribe el poeta que no necesita viajar para llegar a ese espacio en el que siempre está, Olleir, porque él sabe que no se viaja para llegar sino para viajar y él siempre está aquí: en su calle, en la casa vieja, en Montecorral, en Ceide. Está, y su poesía nos ayuda a nombrar cada lugar nuevamente y a nombrar un momento de alegría o de desesperación, la respiración de un ser amado, un sentimiento, un reconocimiento y decirnos que esto de aquí es nuestro corazón después de un sacrificio demasiado prolongado. Por todas partes hay palabras y nombres que nos ayudan a nosotros lectores a nombrar intuitivamente lo innombrable, a buscar la respuesta perfecta, en ese mundo donde los gráciles fantasmas de la página, que tan rápidamente etiquetan el mundo, no son el mundo.(5)

Un poco después Luis Miguel Rabanal, el Poeta, el omañés que mira al mar desde la República de Olleir, mi amigo, se define en su oficio al escribir:

“Será que el tiempo no sabe hacer contigo
Más que escribir palabras
Para al rato negar
Con desprecio sus virtudes curativas.”

Ahí es donde él y yo nos vemos por las pantallas del mundo, eso somos el uno para el otro, palabras. Aunque no exactamente, porque yo lo veo a él en las palabras más especiales,

“Será que el tiempo no sabe hacer contigo
Más que escribir palabras

las que se convierten en poesía en cuanto él las toca, porque la poesía es así, impersonal, y sopla donde y cuando quiere al igual que el viento o el espíritu que nombraba el evangelista, y él sabe también que puesto que la poesía que le brota es auténtica, al instante deja de pertenecer al nombre que hay escrito a su pie.

Para al rato negar
Con desprecio sus virtudes curativas.”

Son palabras que nacen en ocasiones como los gestos mediante los cuales una persona manifiesta, sin darse cuenta, una gracia que no sabe que tiene y que nunca volverá a tener. (6)

En este poemario hay un camino del hombre que se le antoja al Poeta una continua caída, como la de un cuerpo físico. Pero en él, Luis Miguel arranca absolutos de significado al desierto de la ausencia y la temporalidad en que escribe. Capta el vacío escondido tras las palabras, el eclipse de los valores que engulle la realidad, mata la naturaleza y aniquila el presente del hombre. Porque el sueño de la vida se sueña en un colchón demasiado duro, como hubiera escrito Jean Paul, hace trescientos años o el propio poeta ahora mismo. (7)

“Para qué las palabras que a lo lejos escucha
Un hombre macilento que se hace el dormido,
O tampoco está aquí
Y no importa”

Y que no es otro que él, el Poeta que nunca ha dejado Olleir, Luis Miguel, que a estas horas está pendiente de esto poco que yo he sabido decir, sobre la inmensa belleza que él ha creado y plasmado en su libro, en su “Música para torpes”. (8)

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Cartel de Mar García Alonso

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(Los números corresponden a las intervenciones musicales de Ana Sarmiento).
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6 comentarios en “Presentación en Riello

  1. Felicidades a Félix Fernández por una presentación confeccionada con mimo, con emoción y con mucha ternura. El acordeón de Ana y sobre todo la eterna presencia del Poeta, pusieron el resto.
    Un placer ser un granito de arena en este Mar.

  2. Me encanta escuchar los relatos y poemas de los escritores que tenéis pueblos y ciudades imaginarias, aunque debajo estén las ciudades reales: Macondo, Comala, Celama, Olleir. Yo solo tengo un lago y todavía no le he puesto nombre y no se donde está. Olleir tiene vecinos y amigos que te quieren.

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