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Lectura de Merce Mg con Babia y Luna al fondo…

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XIII

Se oyen pasos cerca de mi corazón que apenas si conozco.
Se oyen voces de mujer ausente que, sin siquiera palabras, me ha dicho su deseo entrecortado y soberbio.
Se oyen cantos de niño al que recuerdo haber cogido de la mano un día tenebroso, su mirada se parece a las ramas de los árboles por su meticulosa geometría y por su desaliento cálido.
Se oyen entrecortados gritos en la noche y todo es calumnia.
Se oye, cada vez más, la quietud de los muertos: esa predisposición para ser eternamente ajenos y queridos.
Siempre he especulado en que las cosas pequeñas mudan de lugar porque son tan absurdas.
La calle cerrada a los taxis, colegios en llamas que alguien por descuido ilumina al amanecer, las gaviotas tristes…
Se oyen ruidos cuya procedencia no sé, acaso son los hombres en zancos que faltaban por llegar a sostener mi vida.

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LA ÚLTIMA VEZ, Ajimez libros, Gijón 2000
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