.
Once linternas para
discernir la cercanía
de la muerte, sobre
su cabeza el ruido
hueco de los astros.
Alguien lo conoce y le
incomoda la sangre,
ha adivinado ahora
la provisional injuria.
Es como el que viene
y el que repite la farsa
cada vez que se reaviva
el aguzo y la entereza
se asoma: aléjate de mí.
.

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