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Seguro que venían de otro tiempo, como mínimo del que ya no basta nunca para haberlo perdido: árboles en llamas y la muerte que por allí rondaba llamando. Nos importaba la felicidad, tanta dicha profunda que al alba rociaba, con raros pinceles, la carne de tristeza y de angustia los taxis. A veces teníamos prisa por llegar a tus labios mayores. Un hotel abierto, una muchacha que se olvida de ti, el amor hecho de pie porque luego todo se sabe. ¿Quién te mostraba su pecho helado y las llagas tan feas por doquier? Para tus ojos se inventaron las flores del saúco, los amores falsos y las cinturas de avispa. O si no qué más daba.
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De “La casa vieja” (2002).

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En Crónicas para decorar un vacío en la niebla. Gracias, Alfonso.

Puedes leer La casa vieja haciendo clic en el enlace.

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2 comentarios en “Para tus ojos

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