We are the… paquitou of chocolateiro

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(La jornada de erecciones generales del pasado 20 de noviembre terminó como todos ya sabemos de sobra. Alfonso Xen Rabanal se puso a escribir al día siguiente un texto memorable que reproduzco aquí para celebrar, entre otras cosas, el susodicho descalabro…)

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hala… todo gris y azul… el gris de los cabellos teñidos y de las ideas que dice profesar el ganador y el azul que representa su política y la del que no salvó ni a las ratas del hundimiento, escenificado por la espiral descendente de la “s” y de la “o” que buscaron como salvavidas y, tarde, se dieron cuenta de que para meterla doblada sólo les quedaba la P, y para eso ya están los otros…

¡Ay! Miña terra galega, todo gris: el cielo gris, las ideas, y la tierra gris de ceniza.

Parece ser que no somos capaces de abandonar ni la niebla ni el blues… eso es lo que los españoles hemos votado y, como los próceres electos predicen, que nadie se sienta engañado, es lo que nos espera de unos y otros: griseza, grisú para los pulmones de los siempre y amargura, la que da la mediocridad de un país que se ha vendido a los intereses de los mercados que no tienen patria, y así lo han reflejado en esa carta trilera que llaman constitución.

¡España unida, jamás será vencida! Gritan.

Quizá por eso el otro agarra del cuello a su consorte, cara de mujer que parece empastillada hasta el tuétano, y le estampa un bico que no se cree ni el apuntador que, supongo que a sus pies, parece que le ha recordado al prócer que tiene una mujer que ha de salir en la foto… con el cuello forzado y la mirada perdida.

Pero todo en un segundo plano, pues el primero lo acaparaba la hija predilecta de los bilderbeg… sin entrar en teorías conspiracionistas.

Unidos, sí… todos arrodillados exponiendo el culo como buenos vasallos de las agencias de calcificación y de los bancos unidos… Unidos… todos de la manita escenificando el Paquito el chocolatero…

La alemana abre con el francés oliéndola el culo… el italiano expulsado en la barra, mamao… el griego que se fue a por hielo que su copa está que arde… y el inglés, como siempre, cambiando el paso… Todos unidos en el corralito bananero, ¡eh! ¡Eh!

¿Eh?

De Crónicas para decorar un vacío en la niebla.

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