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A WYSTAN HUGH AUDEN LE PINGA LA NARIZ

Luego vienen los de silla de ruedas
W. H. A.

 

No sé si Lacan o Confucio, pero venía
a decir que menuda papeleta la ecuanimidad
del moderado y la ponderación del intrigante…
Por eso es que los poetas inflan el globo
de sus pulmones con temple y aflojan el nudo
de la corbata con labios amoratados
los pobres.
Por eso, y sólo por eso, los poetas no ofrecen
la más mínima confianza ni a la policía municipal
ni a las mamás de las floristas.

No en vano, a los poetas se les podrá ver
sufriendo como los fundidores sufren cuando
diluvia y cierran precipitadamente el tragaluz
de congojas y hay tranvías enormes tirados
por un poder que no se altera por nada.

No creo que los poetas, tal como se asegura
en documentos tortuosos, lloren sin que nadie
les tocara con saliva la oreja o sin que nadie
les hiciese comprender que el poema comienza
y concluye a la vez en otro que pisotea
el otoño más crudo y el amor que termina.

¿No serán los poetas los menos indicados
para arrojar al lago de los suspiros
cuartillas tachadas?

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(Poema inédito, 2011)

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Tomado de aquí.
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