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EL DÍA QUE DEJÉ DE SENTIR
LA FUERZA DE LA GRAVEDAD

Desaté de la cornisa una guirnalda
Volé a media altura sin cansarme
Vi la sombra inquieta de un balandro
Acaricié las copas de los árboles
Me tiznó de herrumbre la campana
Y eso fue todo lo agradable
Tosió la aurora una mañana
Nevó en la fronda de la sangre
Se heló el estanque de las lágrimas
Iglú de fuego incendia el aire

(Las imágenes caen con un espasmo
Ruedan hasta el fondo del barranco
En el lecho del arroyo sobresalto)
Dormí sobre una ermita de montaña
Charlé ceremonioso con un cuervo
Amarrado el cinturón a la espadaña
El viento se nos lleva tan arriba
Remolino de mi muerte en diferido
-Muriendo de reojo ¡No me diga!
Ahora voy con un plomo en los bolsillos

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Ángel Cerviño, “El ave Fénix solo caga canela (y otros poemas)”, DVD Ediciones/Poesía, Barcelona 2009. XV Premio de Poesía Ciudad de Mérida.
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4 comentarios en “El ave Fénix solo caga canela

  1. “…volé tan alto, tal alto, que dile a la caza alcance”.
    Sí, Luis Miguel, tras leer este poema tuyo lleno de hermosas imágenes, ha acudido a mi mente San Juan de la Cruz.
    Poesía desnuda, poesía de la sensación inefable, poesía que entra en el ser y lo estremece.
    Miles de abrazos.

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