Poema para leer al mediodía

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Hay días para disputar
delante de nadie,
te sabes de puntillas
el color de su desprecio,
la vida que pasaba por allí
con su bofetada y todo.
Días que embrutecen
y eres tu enemigo:
sobre la mesa flores.
Arrancan tu muñón
el tahúr y la puta, ni te
sonroja advertir su placer.
Bastaría con borrar
las risas del cuaderno.
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Calle poeta calle 3

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Por cortesía de Marisa García Alonso

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RIELLO

Mientras Occidente se está cayendo de culo el Ayuntamiento de Riello, en el pleno extraordinario del reciente ocho de agosto, acaba de aprobar poner el nombre del poeta del lugar Luis Miguel Rabanal a una de sus calles, que viene a ser algo así como derramar una nostálgica lágrima por la revolución que no pudo ser, o encenderle una simbólica vela a la inteligencia y otra al ingenio ahora que ha quedado imborrablemente claro que la ambición y el individualismo político cuartelero no nos salvarán…. ¿Es que ya ni preocupa a nadie que esté quedando aquí también claro que no han venido a la política a ganarse el pan sino el caviar?… ¡En efecto León no tiene mar y ese mar que no tenemos jamás está en calma, como el Cantábrico perpetuamente encabronado!
Vale, hay una guerra en marcha pero al poeta en buena hora le han puesto una calle allí. Sí, Riello, en el corazón de esa urdimbre de belleza y verdor que es Omaña, pone así un estrado a la poesía diciendo sin decirlo que toda esa villa y esa comarca de increíble belleza son paraje y fonda para nuestra alma. Una calle para uno de esos héroes que no podemos seguir. Una figurada corona de laurel para el poeta en silla de ruedas que, sin proponérselo ni merecerlo, nos ha enseñado con su arduo rodar y pervivir que existe una quietud llena de ritmo.
Me inicié en la obra de LMR gracias a otro heterodoxo, el añorado Antonio González-Guerrero, que me regaló un libro del omañés publicado por la Agrupación Hispana de Escritores y titulado Obdulia Azul. Desde entonces leo con oscuro fervor a este sentimental al que las circunstancias han convertido en bárbaro, como él mismo se define. Y le disfruto con una sonrisa colmada en su lado más crápula –así los inquietantes libros eróticos Casa de Citas* y Elogio del Proxeneta-, y le descifro iluminadoramente en su registro más críptico y perturbador —Cáncer de Invierno, etcétera—… Pero su poesía última, más directa y confesional, más decisiva por ser el sustento de su vida y el condimento de la nuestra, es rica en metáforas que si se cayeran al suelo harían un agujero.
La alta creación, y este poeta bien lo sabe, brota perdurablemente en la gente talentosa que, además, ha sido formada en la universidad del dolor. Y es el dolor, para liberarlo o soportarlo, para maldecirlo o conjurarlo, el país pirata desde el que escribe este omañés sangrante que, como decía Juan Carlos Onetti, sólo mientras escribe se sabe aún agarrado a la cola de la vida y por éso no derrama los versos en vano porque le hacen falta todos, y a nosotros también. Gracias pues al Ayuntamiento de Riello por decir sin decir esto que escribo…
Y le cambio al cielo una columna por una estrella incendiada que te ilumine la vida.

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EL AULLIDO / Diario de León. LUIS ARTIGUE

* Se refiere a “Libro de citas” (1993). En qué andaría pensando este muchacho…
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Casicuentos en Hank over

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EL VIAJANTE

Traía en sus baúles amarillentos medias de colores, sábanas bordadas por las monjas de Sahagún, navajas de muy extraños filos, libros de cuarta o quinta mano repletos de proezas, lápices que no era preciso mojarles la punta para escribir palabras: Begoña, Carnaval, Feldespato, Vulva, El Cuco…
Era el Viajante, que venía cada tres meses a renovar los ojos grandes de los niños, y de paso, en el mostrador del abuelo Miguel, a difundir dibujos de escopetas, retales de vestidos más cortos que la tarde, y facturas y grasa para las pieles rugosas e inconcebibles. En un rincón les explicaba los últimos avances en política y en la ciencia extraordinaria del saber amar, a su manera escabrosa que reunía amor con mala leche, con mentiras y polvo del más solitario de los caminos.
Nos parecía escaso el tiempo que pasaba entre nosotros, nos gustaba su modo de hablar, acalorado, tremendo en su apuesta por las marcas y los nombres de mujeres casi hermosas, nos convencía cada vez de que el mar no podría estar demasiado lejos, que una tarde de agosto nos iba a enviar, desde Gijón, botellas con agua de la playa.
Cerraba sus baúles con pesar y nos besaba un poco. Se contaba de él que una noche de tormenta le alcanzó un rayo y su pelo, desde aquella, se fue desperdigando, y sus dedos fueron menos, pero más afables. Se decían de él tantas cosas: el aguacero, aquella muchacha de Salce, el barranco ante sus ojos, el accidente sin apenas ruido.

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Luis Miguel Rabanal, de Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza (Ediciones Leteo, 2011).
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De viajante a viajante, seguro. Gracias, Vicente.

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S. even takes the hardest fuck

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La historia de este amor
es un racimo de uvas.
Agridulces.

Blanca Esther Herrero

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HAREMOS de la noche
una delicia necesaria, más aún
para quien reconoce en todo el signo
de su paso, la huella de su diente.
Si no fuera que tú, dulce amor
equívoco, ya extravías la mirada
y pospones mi cuerpo al bocado
de la perversidad, ah miserable.
Haremos de la noche
una penumbra que dé paso al temor
de la pérdida: tanto tu hastío
como mis ojeras terribles,
sólo el placer enardece a los amantes
que mucho lo han buscado.

En mi boca, una vez, hallabas
cuanto de insaciable y bochornoso
había en mi pereza.
Hoy es gris la nostalgia
y tiene pies de plomo, labios
que atontan cuando estremece
el anhelo, y no estás para decírmelo.
Baste el corazón en las macetas
de tu cuarto porque allí te ibas
a meditar mi aliento a solas,
como ebrio adolescente que fuiste
a merced de mis pezones.

Sí, haremos de la noche
una cabaña temblorosa donde puedes
desvestirme sin más preámbulo
que tus palabras groseras, puta
en un tren y en los lavabos
gemías con un hombre.
No será nunca si no me das
tus manos, y en las mías habrá
caricias generosas, luces de neón
para tus muslos de fantasma.

Porque eso es lo que eres,
fantasma de la noche, febril vampiro
de mi útero que cruzas el umbral
de mis sentidos para zaherirme
con posturas raras.
Yo que únicamente sé amar
de la manera que tú sabes,
por donde el entusiasmo sobreviene
fatal como frío vastísimo.
Y no estás para decirme
más, y más aprisa.

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De “Libro de citas”, Sociedad Cultural Gesto. Cuadernos Cálamo, Gijón 1993. (Premio Cálamo de poesía erótica).
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Teoréticas

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docs.google.com

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Teorética 7
La voz regenera en cierto modo el cuerpo mutilado, incluso en la palabra menguada.

Teorética 14
Dicen que eran como una lepra. Al acercarse la primavera ellos iban llegando, hasta el otoño.
¿Y qué será una lepra?

Teorética 54
Sacavera o sacabera, salamandra, salamanquesa y tritón.
Cada palabra puede hacer una poética a lo largo de una vida, literaria o noliteraria.
Te indicará desde el lugar donde has vivido la infancia al lugar donde buscas los pasos perdidos.

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MJ Romero, “Teoréticas”. Ediciones Angelicales. PDF agosto 2011
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Pánico en van Gogh

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Luego de los postres, una fuente repleta de fresones con nata y el botijo con licor de guindas excesivamente azucarado, el chamán se decidió a extender sobre una de las mesas auxiliares aquel mantel de florecillas de azahar de la bisabuela Encarnación con los utensilios del deseo menos comprensibles colocados allí de cualquier modo, como con cierta mala gana. ¿Le saldrían también a Demóstenes calenturas en la boca? A cada paso que daba de noche el amigo, a tientas lo mismo que el perdedor de llaves cuando tanta sed nos demostraba, más amargura aún le producía y desfallecimiento y temblores de profunda procedencia, del tipo acariciador que no concluye nunca su trajín. A qué esperamos, a qué esperamos, le susurró al oído.

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Mujeres en guerra

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Ya sabes lo que quiero.

La comparsa de gotas repicando sobre la fachada del teatro acompaña el estribillo de su voz en mi cabeza. Ya sabes lo que quiero, me susurra al oído mientras me agarra los cojones con manos invisibles. Maldita zorra. Es un buen día para morir –me digo mientras la lluvia se cuela por el tejido barato de mi gabán.

Camino despacio, buscando la complicidad de la oscuridad; el trayecto es corto. Ahora estará rindiendo cuentas con la jornada; contando los céntimos que ella se gastará mañana en el bingo. No sé si podré mirarlo a los ojos. Abordo la calle Cubas con los pies helados y el corazón enloquecido; temo despertar sospechas entre los transeúntes que se agitan incómodos ante esta noche húmeda y lóbrega. Las pulsaciones me delatan, producen un sonido metálico al contacto con la placa. La saco del bolsillo de la camisa y la entierro entre los tickets que justifican mis pesquisas.

Me detengo ante el portal. Desde la acera de enfrente he echado una ojeada al primero izquierda. Una suave luz ilumina el apartamento. Abajo, en el taller de joyería, la cancela metálica está echada y la alarma parpadea como un ojo demoníaco. Me da miedo cruzar el umbral, el ojo me acecha y me señala, y yo no sé si podré.

Ya sabes lo que quiero.

Él está confuso, no me conoce. Le enseño la hoja y se orina en los pantalones. Quiere dármelo todo. Saca del bolsillo un taco con una buena colección de billetes. Yo me acerco y giro la mano para que el hierro entre bien. Lo apuñalo como a un cerdo, la carne es blanda, el camino ligero. Su cara se transforma cuando mira hacia abajo y ve la cuchilla bien dentro. Es esto lo que quieres ¿no?, me dice antes de morir.

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En el blog de Isabel Chiara
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Lugares en Crónicas para decorar un vacío

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I

Sobre Montecorral la lluvia
aún no se reconoce,
los cuerpos ya marcharon
a maravillarse con otros cuerpos
únicos y tú tendrás que volver
algún día, con sigilo o con alguna
incertidumbre malsana,
como extranjero atribulado
por el dolor y la niebla,
a desenmascarar y a besar
su rostro.

Quienquiera que sea el atrevido
que cruce sus dedos ahora
como perpetraba en la niñez,
para vivir tan deprisa
de modo que el pájaro verderín
no lo sepa.
Observa bien sus manos,
no son las de aquel tiempo triste.

Sobre Montecorral las brasas
y sobre su cuerpo frío líquenes,
son hábitos con que acercarse
al derramado pudor de entonces,
al deseo que hoy se cansa de clamar
y clamar como el loco que huye
del sutil sacrificio.
Muchachas tendidas sin ropa
y ofreciendo su carne sublime
al que pasa apurado, al que llega
de la ciudad muy lejana.

Deberías ser tú, el extraño
que enfermó con ella sin querer,
quien desde los desnevios
reproduzca el infortunio con saliva.
A fin de cuentas, el más espeluznante.

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Gracias, Alfonso.
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Calle poeta calle 2

Por cortesía de Antonio Liébana/Diario de León
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CALLE DEL POETA LUIS MIGUEL RABANAL

El pleno extraordinario del Ayuntamiento de Riello (León), celebrado el pasado 8 de Agosto,ha aprobado el nombramiento de la Calle del Poeta Luis Miguel Rabanal, sustituyendo así la antigua calle Rodeo por la de su nombre, que quedará inaugurada durante la semana cultural de Riello el 21 de agosto, jornada dedicada a la lectura de su obra, de la que presumo con absoluto descaro como presumo de él, por viejo amigo, leal, auténtico, luchador, tierno, duro, sarcástico y señor.
Hace tantos, tantos años, que me asusta meditarlo. Su primer libro : Variaciones (total s.e.u.o), que recibí dedicado en los tiempos preciosos. Sólo existía entonces el correo postal y sobre él escribimos largas cartas, contándonos las cosas, enviando poemas, libros recién nacidos sin pasar por imprenta, a máquina, grapados o cosidos con nuestras propias manos. Eran como cuadernos casi adultos que insistían en ser, estar, escribir, permanecer presentes por encima de un todo que ya era complicado. Fue nuestra edad de oro ilusionada, la colección de nombres. Algunos se quedaron, otros se distanciaron, y los más se aparecen de vez en cuando con forma de recuerdo para dejar constancia de que pasó la vida, de que hicimos las cosas como no se podía, debiendo tiempo al tiempo, arrancando los versos, rascando juventud sobre un mapa confuso en el que España estaba recibiendo una corte irreal de poetas y tercos.
Caray, Luismi, una calle. Una calle de asfalto sobre todo tu nombre donde poder leer esa huella perenne, orgullosa y sencilla, con aplauso y silencio. No es que te la merezcas, es que te la debían, como también te deben un premio Nacional, porque suenas a gloria desde tu encierro injusto, porque sabes saber, porque sientes el aire y sus ajenos pájaros, los niños que bostezan, Obdulia Azul, Riello…
Marca de genio humilde, como todos los genios. Abrazarte ya es poco. El resto, te lo debo.

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Consuelo García del Cid
http://consuelogdelcid.blogia.com/2011/081101-calle-del-poeta-luis-miguel-rabanal.php
http://www.tenemoslapalabra.com/cultura/1149-calle-del-poeta-luis-miguel-rabanal
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En Vinalia Trippers 11 (Poemash)

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VIVA LA EUTANASIA
(O NO LA VIVA PERO DEJE DE INCORDIAR)

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«Algo de mí se va muriendo…»
C. S.

veamos, si San Eufrasio de Siracusa
fue capaz él solito de morir y resucitar,
el amor de mi vida sigues siendo tú
morir y resucitar, morir y resucitar y así
hasta siete veces por lo menos, por qué
yo, Bartolomé Platilla, ciego de nacimiento
y natural de Calatrava, Honduras, no iba
el amor de mi vida sigues siendo tú
a conseguir pegarme un tiro en el ojo
izquierdo, lograr que el proyectil rebote
en una de las muchas chapitas que me
implantaron los de Houston hace años
el amor de mi vida sigues siendo tú
y, de puta carambola, que la bala aflore
del ojo derecho y me haga la faena,
la de revivir: según ha informado Efe.

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Trippers from the Crypt, en el suplemento Masters of Horror.

También aquí.

Más información: http://vinaliaplan9espacio.blogspot.com/
Pedidos: vinaliatrippers@yahoo.es

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