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río

O lleno de canción o un filete de estaño que nadie solicita. Agua
de la verdad, nada te cierra el paso. Y entonces cuidas en tu ronda
de noche el sopor de los perros abandonados, las campanadas
sangrientas en los relojes más altos, los partos y los sueños y las
extremaunciones.

Un almanaque de asuntos silvestres baja por tus riberas. Estrépito
y mercancías asustadas.

Río.

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es la dejadez

Pasa sobre nosotros la luz callada de la dejadez. Y tras su estela, ¿qué
queda ennoblecido? Música de astros muertos, ortigas, tijeras brutas.
Es la sorda medida de las omisiones, con su pedrada
de oro.

Este es el oficio de agarrarse a las cáscaras.
Tú no lo puedes soportar. Buscas pasillos blancos.
O aúllas sin orden.

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De su libro inédito “Pérdida del ahí”. En el blog Las razones del aviador.

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