Lo atroz era perderse.
Lo verdaderamente cruel era estar solo, llevarse
la venganza a casa como si de verdad
no existieras.
A menudo me digo que en la Curva de la Muerte
los fusilados aún tienen sed.
 
Días con lluvia y cuerpos que no fueron.
El pasado, corneja siniestra, se cierne sobre ti,
ríe contigo cuando debería estar triste
porque nada se perpetúa.
 
Porque nada está en su sitio,
ni la música de Ben Webster suena para mí
como antes.
Ante mis ojos la vida descuida su aliento.
Quédate con ellas, merece gratitud
quien no sabe más que volver a contarnos
las horas.
 
Si lo hermoso era estar junto a ti.
 
 
 
(Es el último poema de “Fantasía del cuerpo postrado”, Los libros de Camparredonda, León 2010).

Anuncios

2 comentarios en “LX

  1. Leerlo es un auténtico placer y le aseguro que no regalo elogios gratuitamente. Ya estoy en “Elogio del proxeneta” en cuanto termine voy a por “fantasía del cuerpo postrado”.

    Tiene un enorme talento.

    Jorge

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s