ESTRUCTURA
 
Yo no llevé el hambre
ni extendí el virus por el país de los negritos.
No derribé los árboles de la selva virgen venezolana
ni violé a las muchachas de gordo pandero
ni conduje el tanque que arrasó el pueblo
en que vivían.
 
Tampoco apreté el botón para que cayeran las bombas:
tan solo el número cinco del mando a distancia.
 
El sistema puso un sofá entre el suelo y mi gordo pandero
y la tele y yo somos funtivos mínimos
en este rincón último de la estructura.
Sintagmas nominales, sin verbo.
Dos nombres y unos cuantos semas indeterminados
en relación de concordancia.
 
El sistema me debe una chocolatina
me debe definitivamente información
acerca del Real Madrid
o las fiestas de cumpleaños para perros que organizan en Corea
en su vieja pretensión de ser
significativamente relevante.
Estoy libre de causa: no soy verbo.
Como mucho
sujeto pasivo de una oración pronunciada por otro.
 
O interjección: soy un ¡hostia!
 
Y yo no maté a Antonio Urdina Burbur, el último
hablante de dálmata.
Solo los locos hablan solos.
 
No pinto nada en esta frase.

.

Pablo X. Suárez, “Pop Retórika”. Glayíu Editorial, Col. Sensibles a les Lletres. Gijón 2010. Prólogo de Sofía Castañón.

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