La riqueza de noticias previas al lanzamiento del libro no me va a impedir reproducir ahora sin corrección alguna el reportaje aparecido en La Crónica de León un par de semanas atrás. No sé si por el desarrollo caótico o seudosurrealista del texto o por el cariño que le profeso a su autor, reconozco que he disfrutado de lo lindo releyéndolo…
 
 
Leteo consigue llevar a Luis Miguel Rabanal a su catálogo
‘Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza’ se presenta hoy en León
F. Fernández / León
 
Luis Miguel Rabanal, un autor al que hace mucho que queríamos ver en nuestro catálogo y por fin parece que sí”. Así reza la nota que Ediciones Leteo ha enviado a los medios de comunicación para anunciar la presentación del último libro de Rabanal: ‘Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza’, que se realizará esta tarde, a las 20.30 horas, en el salón de actos del Ayuntamiento de León con la presencia en la mesa de José Manuel Trabado y Tomás Sánchez Santiago.
Lo venían diciendo los de Leteo al hablar de los actos de este 2010, al fin publicaban un libro de Luis Miguel Rabanal, una vieja aspiración. Hoy presentan este volumen de relatos, unos tal y como aparecieron en su blog, otros tocados un par de ellos nuevos. Ahí está el singular mundo del poeta de Riello, ese que describe su amigo Pepe Pereza: “Un universo en el que orbitan los cuerpos violáceos de los fusilados y los furtivos que azotaban los montes, los amantes tristísimos, una vieja demenciada y el abuelo que contaba, los otros muchachos, los niños que fueron nuestros más fieles aliados y nuestros muy odiados enemigos en la piratería de aquellos años. Y como cruces sobre el cuerpo amado de la tierra, Castro, Valdeluna, Montecorral, Ceida, La Otrera, Olleir… Lugares que dibujan una poética geografía que flota sobre la geografía física que la inspiró (una pequeña zona de Omaña, en la montaña leonesa) y hunde sus raíces en la memoria del hombre que recorrió esa tierra, y en ella empezó a aprender las duras y tristes, bellas y amargas lecciones del vivir”.
Ahí está Omaña y sus gentes. Los recuerdos de aquel chaval que lideró lideró, junto a Isidro San Juan G., “la banda de malhechores Los petardos, sembrando el oprobio y la iniquidad por muchos sitios y haciendo la vida imposible a los felices transeúntes del triste Camino del Ariego”.
Unos recuerdos que dibuja con fidelidad en uno de los relatos de este libro que hoy se presenta en León. “A veces, hoy mismo, me ocurre que los recuerdo tan bien que me da tristeza sobrevivir sin ellos. Los hombres sabios de mi tierra, los que me dejaron usar su azada y su superchería y su carro, los que me regalaron su voz que nada dice porque todo es embuste, en la Piedra rosa o en la cuneta solos, como si sucediese siempre así el ajuste de cuentas con la vida. Mañana es otro paraje cruel si tú lo nombras: tendrás que ser paciente con quien te ignora. Los perros han callado”.
Merece la pena Rabanal, merece la pena el libro, merece la pena acercarse y su autor escribe en su blog: “Yo me dejaré caer en el último momento para poder asistir a lo de abajo”.
 

 

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