XXI.

 

Tráeme un hilo de seda,

delgado y transparente,

enhebrado en la aguja del olvido.

 

Haz que sea invisible,

no es bueno que se noten las puntadas.

Dame una hebra muy fina,

que no dañe al coser el alma herida.

 

Busca adornos de flores,

sonrisas y esperanzas,

que cubran cicatrices y zurcidos.

 

Tráeme un hilo… cualquiera,

urge coser los trozos

que me quedan.

 

 

 

 

Esperanza Medina, "Armadura de azúcar", Dolmen Editorial. Palma de Mallorca 2010. Prólogo de Aurelio González Ovies.

 

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