1

Uno se calla palabras muy indeseables, acaso porque es la única manera de desaparecer, acaso porque el que no atiende se hace de rogar y en un momento dado nos da su espalda para siempre. Surge más adelante la duda, ese diapasón que nos conmueve por su poco ruido y su mal aliento, y con voz de muchacha que tirita se declara nuestra amiga. Nos sabemos entonces maravillosos, unos se despojan de la edad mientras otros entonan alabanzas al ocioso tahúr de los cabrones. Unos creemos amar más a la tierra que al amor, como quedó escrito un día para que alguien entorpeciera el texto sobre el mural de la vieja iglesia de Riaño. Y por fin, nos besan la mejilla sudorosa y sin decir nada recogen su petunia y nos la arrojan a la cara.

 

2

En un aparte en el pasillo las enfermeras lo distraen con su cháchara turbia. Ha habido exploraciones dolorosas y él no entiende todavía su desprecio. Ponen en su boca palabras desconocidas y arguyen contra él pruebas irremediables que le producen pena y asco. Casi no recuerda ya aquella “exposición” denigrante montada y encaramada sobre las cortinas de los boxes con fotos de niños violentados, extraídas no se sabe de dónde. O los explícitos carteles para que ella lo abandone definitivamente. Solamente quiere dormir.

Alguien vigila desde una atalaya negrísima. Hablan de ella como si conociesen todos sus pasos, todas sus frases y la cámara de vídeo solapada, entonces, cobra si cabe aún más sentido. Cuanto conversan ellos, sin nadie en la habitación que interrumpa, lo airean con júbilo, repiten con burlas sus gestos cuando se peina al llegar, siempre a las carreras, siempre haciendo cosas empapada en sudor. Solamente quiere dormir.

 

3

Los poemas que ya han sido escritos por otros y no hay remedio.

 

4

Cada día las tardes se ensanchan un poco más y la luz juega a hacer más precisa e intensa su danza personalísima ante mis ojos: nada que hacer, salvo vigilar ceremoniosamente y estar aquí igual que un pasmarote viendo pasar el tiempo, que tampoco es poca cosa. Pues eso, huir de la desgana y perseverar en lo intangible, que siempre es muy bonito.

 

5

Te tendrás que conformar con estas sobras que el tiempo te va a ir entregando paulatinamente, so tonto. Verás cómo se serena tu espíritu, así, casi con delectación, casi con pereza, lo mismo que si se tratara de un placer desmañado. Será el momento de observar en el cuerpo las grandes señales: heridas recientes de una sola hora que da lástima observar en uno mismo y no obstante no te pertenecen, es más, ellas jamás te han malentendido como otros, han arrancado tus ojos para ser contempladas mejor y lo cuentan deprisa a los demás. No es un buen momento, por supuesto que no.

 

6

Me jode ponerlo aquí pero Arturo Ordás Bocanegra está como una cabra…

 

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