El medidor

 

 

Siempre midiendo las palabras,

aceptando lo inaceptable.

Callando.

Escuchando pequeñas mentiras

o enormes.

Sonriendo,

haciendo como que no escuchas,

tragando, callando, envenenándote,

recibiendo consejos.

 

Sonreír.

 

Hasta que un día estallas.

Entonces te quedas solo,

completamente solo

y comprendes

que nada ha cambiado.

 

 

 

Del libro Transeúntes del Olvido, por Velpister.

 

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