Gsús Bonilla lo reproduce en su blog y un servidor insiste en ello:

 

 

CARTA BLANCA A LMR

miércoles, mayo 12

 

Palabras para la presentación de FANTASÍA DEL CUERPO POSTRADO

León, 6. mayo. 2010

 

QUERIDO LUIS MIGUEL:

 

Hace tiempo que he acabado por saber que un poeta es alguien que consigue tener por fin nada más ojos, oído interno y memoria. Es decir, mirada, avisos soñolientos y pensamiento resonante. Todo lo demás puede ser accidental a la hora de jugarse la vida en un poema. Y cada vez que me acerco a ti, a tu mundo poético, me parece que estoy ante una de esas criaturas maravillosas de la vida elemental que son capaces de sostener el mundo desde la invisibilidad. Eso eres tú para mí: alguien que entrega poemas desde una quietud que parece no afectar –pero eso no es así- al orden del mundo. Siempre me ha parecido que quienes pasan por la vida haciendo un programa de visajes y aspavientos se queman en su propio viento histriónico. En este país ruidoso donde la bruta altisonancia marca el compás de toda relación tú destilas palabras que no parecen casi ni sonar en el goteo exigente de tus poemas. Así, frente a esa otra galería de gestos y codazos destemplados, impones ya otra manera de estar desde tu imagen, desde esa fotografía de Amando Casado –ya para nosotros, tus lectores, un icono inquietante lleno de penumbra y de una suerte de recriminación abstracta, como si te asomaras por detrás de una puerta que da al misterio y nos dijeras a todos: “Pero, ¿por qué os agitáis tanto?”- y también desde tu existencia –iba a decir desde tu resistencia- disuelta en puro poema. Es la manera de quien hace de las palabras su propia visibilidad. La única manera de vivir de un poeta.

 

Tuve ocasión de pensar en todo esto leyendo tu libro anterior, Mortajas. Estuve entonces muy cerca de ti. Con miedo de manchar tus palabras con las mías. De empañarlas de purpurina retórica o del veneno dulce de la conmiseración. Lo mismo me está ocurriendo ahora. Me parece que sería mucho más digno, mucho más seguro también, alejarme un poco de tus palabras para verlas mejor de lejos, como se hace con las pinturas en la exposición. Eso es: a debida distancia. Porque estar cerca de ti, de tus poemas, se convierte en una conducta peligrosa. Hay que tener la entereza suficiente para soportar el peso mortal de tus sílabas, la convocatoria radical que haces desde un mundo abisal y lleno de profundidad incierta. Y es que tus palabras vienen de allí, de ese espacio profundo en el que predominan difíciles animales sin configuración y plantas que lanzan destellos inquietantes, como recados ambiguos. Lo percibí en Mortajas. Lo vuelvo a percibir ahora más netamente en Fantasía del cuerpo postrado, en esos juegos de voces, verdaderos bandazos que pasan como animales humedecidos y veloces por la conciencia de quien lee. Invitaría ahora al lector a una primera intromisión del azar en su lectura: leer como quien rema en el aire, tal como definía Gonzalo Rojas a la creación poética; re-crear así, junto al autor, un nuevo libro con su propio material. Sin salir de él. Una lectura de tijeretazo, de sintaxis entrecortada, de imágenes empotradas unas en otras. Como si las palabras fueran astros perdidos, de órbita y destino aún no fijados. Un cataclismo verbal que revuelve el orden del libro. Por si todo pudiera volver a ser de otra manera.

………

………

 

Si quieres terminar de leer, clic aquí.

 

 

TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO

 

Publicado por Gsús Bonilla  

Etiquetas: TESOROS X LA RED, These are my friends

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