Sobre el elogio del poeta Luis Miguel Rabanal

 

Pues finalmente el viernes pasado a las nueve y un punto pasadas empezó el recital-lectura. Los participantes muy dispuestos entre saludos, algún despistado, algún descolocado, el futuro editor del poeta, una breve presentación, el poema que Luis M. envió para ser leído en la ocasión, un breve documental y los turnos que se sucedieron en una atmósfera muy entregada a la obra del poeta. Quien más quien menos glosó su conocimiento y trato con Luis Miguel y el acercamiento o conocimiento de sus versos y prosas ¿Dónde encuentro este poemario? ¡Anda tienes el Libro de Citas! Sí, pero dedicado y no lo presto ¿Dónde puedo comprar Elogio del Proxeneta? No, en el Corte Inglés no me suena. Olía mucho a cerveza y poco a vodka, había rachas de silencio encendido y momentos de efusión que rompían en aplausos. Yo busqué al poeta, por si andaba por allí, estoy seguro de que andaba un poco guardado al fondo. Debía de ser el de la sonrisa socarrona y complacida que se fue justo después de que sonara el saxo y antes del poema de ella y de los agradecimientos de su padre. De hecho iba a saludarlo y a sacarlo al estrado de la vela, pero el nudo ese de la garganta se me enredó y no llegué a tiempo de obligarlo.

No, autoridades locales, provinciales, regionales, académicas, culturales gestoras/es culturetas no hubo ninguna. Lo cual fue muy de agradecer. Así que tampoco hubo promesas de que próximamente se dedicará un monográfico a Olleir, a Ceide, o al dolor de Luis Miguel o a su proxeneta. Qué bueno Luis Miguel, estar allí solo con tanta gente, pero no te creas esta crónica porque otras serán más exactas y estarán mejor escritas. Pero yo disfruté, me emocioné y desde el viernes a las veintitrés horas estoy esperando a que alguien me llame al teléfono para decirme que hay que repetir que va a haber otra lectura. Tengo que buscar más poemas por si acaso.

 

En Por si tú quieres, hoy libro


 

Pequeña crónica de una incomparecencia

 

los, más bien las… es decir: todos aquellos que, a lo largo de mi vida, me han esputao al jerol que soy un impresentable, no es que tengan razón… no… más bien soy un desastre sobrevenido, palabro tan en auge que no sé bien qué significa, pues más bien lo mío son sobre-huidas de eventos por circunstancias ajenas a mí…

o cercanas, gracias a mi falta plausible -de esos aplausos con tomatina añadida- de organización… más bien coordinación con lo que se supone que es una vida social reglada y, por ende, entendible…

lo único cierto es que el viernes me hubiese gustado ser ubicuo… esto… restrinjo la apreciación, ni pa dios me gustaría estar en ciertos sitios… lo dejo en: me hubiese gustado estar en tres de ellos… dos por devoción y uno por obligación… los dos primeros son éste elogio del poeta Luis Miguel Rabanal y la presentación de Terrorizer de David Mardaras en Bilbo… El otro, pues eso: deberes por haberes crediticios de la universidad a la que, al igual que en otras partes, pagas por horas… ¿o era por servicios?…

aunque quizá fue mejor no asistir… pues me conozco y después de unos orujos hubiese echao el moco pues esto de los elogios… no sé, me da que sólo te los echan en la cuna y cuando ya no te levantas de la cama…

Luis Miguel Rabanal, es bien sabido (menos por aquellos que no se quieren enterar), no puede levantarse de una cama… pero en mi modesta opinión, tiene una de las cabezas más preclaras que existen hoy en día… en sus palabras hay más vida que en muchas academias y, si lo trasladamos a éste ámbito virtual, que en la gran mayoría de todo lo que se cuece en Internet…

Personalmente, a él y a María Jesús Romero les debo la cordura, el hilo que teje el trastabillado avance de mi vida-blog reflejada en la Cámara de Niebla… pues venía yo moqueando por estos lares virtuales y siempre en ellos encontré la palabra que más vale, la palabra amiga, hermana, desinteresada, olvidando sus propios males… la palabra de apoyo cuando yo no creía en ella, en la mía… en mí…

para mí es más que un hermano, si por apellido fuese sería un doble hermano, que no sombra… pues es de un tallaje que ya no tenemos, no tengo en mi vacío…

la virtud más olvidada, denostada… quizá la única y primera que nos deberíamos exigir si queremos avanzar, es la coherencia… Y Luis Miguel es coherente en su vida y en su obra…

desconozco qué se dijo en el elogio… sí sé que hubiese dicho yo… lo que dije el sábado en el silencio de una barra ante una copa de orujo… lo que digo y diré siempre:

Va por ti, hermano… te necesitamos… te necesito

 

me soplan que no se leyó nada del Elogio del proxeneta… joder… esa era mi parte y en mi silencio faltó su lectura… no me siento bien, qué quieres que te diga, si mi no presencia significó la no lectura del Eulogio… No vale, que diría el niño que habita en mí… Me jode, que también diría el niño que de mí se fue…

lo siento

 

pequeña crónica de una comparecencia, por Alberto R. Torices

 

"Yo lo viví como un tributo humilde pero honesto, hecho desde la admiración al gran poeta que es Rabanal. La poesía de Luis Miguel es de una belleza y una intensidad asombrosas, y se te mete bajo la piel, se te queda dentro y te la llevas a donde vayas. Yo creo que todos los que estábamos allí pudimos sentir eso, quizá especialmente los que lo leían (u oían) por primera vez. Se leyeron poemas de distintos libros, desde el primero (Variaciones) hasta Mortajas, que está a punto de publicarse, y también poemas inéditos y otros de Cáncer de invierno, Palabras para Obdulia, Libro de citas, Cuaderno de Junio… (…) creo que entre todos los que participaron se logró trazar el esbozo del extraordinario poeta y la gran persona que es Luis Miguel. Impagables, las palabras de su padre, que subió al estrado y nos dio una inolvidable lección de nobleza y humanidad. Y también destacaría la actitud del público, atento y entregado como pocas veces lo he sentido yo. En fin, creo que la noche del viernes estuvo presente la Poesía en esa buhardilla, y que todos pudimos sentir cómo nos rodeaba las manos. Esas fueron las últimas palabras que se pronunciaron aquella noche, palabras del propio Luis, del poema que escribió expresamente para la ocasión:

 

La poesía te rodea las manos / la amiga que sangra."

 

gracias, Alberto… y disculpa por haberte pirateado estas hermosas palabras

 

En Crónicas para decorar un vacío 

 

 

Elogio del poeta II. Para Luis Miguel Rabanal

 

Querido Luis Miguel

Sé que ya has visto las fotos y lo que quiera que sirviera para reportear ¿se dice así? la ocasión. Uno que, pese a lo que digan quienes esperan más de mí que yo mismo, procede del más lejano extrarradio de la escritura, se hartó de admirar el viernes ese el pulso que puede suscitar el recuerdo de unas palabras sabiamente aposentadas en un papel. Algunas de esas palabras son restos de los acechos literarios de la juventud y el tabaco, otras son glorias impresas y cerradas en libros que se abren de tarde en tarde. Yo las viví y las disfruté en público por prescripción de mi amigo. Y ya estoy esperando el siguiente tratamiento.

Por cierto, la foto también me la envió el bueno de Alberto R. Torices y entre ese público estaba yo.

 

En Por si tú quieres, hoy libro


 

Homenaje a Luis Miguel Rabanal. El vídeo de Gsús Bonilla y Patty de Frutos

 

En Gsús Bonilla 

En Hank Over

En Crónicas para decorar un vacío 

En Mi vida en la penumbra

 

Elogio del Poeta Luis Miguel Rabanal

xen de viva voz

 

va por ti, Luis Miguel…

hay tomas falsas… he de decir que fue leído sin ensayo… quizá con el único ensayo del orujo… y, ciertamente… hoy tengo una ligera resaca…

 

En Crónicas para decorar un vacío

 

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