Fernando del Busto, siempre tan atento, lo dejó perfectamente clarito hace unos días:

 

 

lunes 2 de noviembre de 2009

Elogio del proxeneta

 

"Qué descorazonador es todo". Con esta frase inicia, y cierra, Luis Miguel Rabanal (Riello, León, 1957) su Elogio del proxeneta (Ediciones Escalera, 2009) su primera incursión en el mundo de la narrativa, aunque el texto final ofrece numerosos rasgos de poesía, incluso uno se atreve a decir que roza ese territorio tan complejo y difícil de definir como la poesía en prosa. De hecho, aparece en varias ocasiones una construcción de frases muy frecuente en su poesía, como es la utilización de un infinitivo seguido de dos complementos ("Mirar el mar con los ojos de mi hijo", cito de memoria uno de sus poemas), aparece en varias páginas al igual que frases que recuerdan el lenguaje poético como repeticiones para marcar un ritmo en la lectura, el uso de metáforas o numerosas figuras literarias.

Ese pórtico del libro no es baladí. En él resume la desesperanza y angustia que rezuma el personaje principal, el dueño de una casa de citas que, en su diario, ve pasar su vida y la enfermedad que termina matándolo.

El ambiente opresivo y una sexualidad omnipresente llegan a saturar en algunos momentos al lector. En ese momento, recurre a la ironía como vías de escape para el lector. Nada es ajeno a los dardos del autor, ni su propio mundo (no creo que sean casuales las referencias a Memé o Cáncer de invierno), el Franquismo, la República, la literatura, incluso su odiada Iglesia, a la que fustiga con dureza. Con todo, uno piensa que Luis Miguel Rabanal es más poeta que narrador. Al libro le falta dar un paso más, el mundo irreal debería ir más allá de esa sordidez en la que se desenvuelve, enriquecerse.

Elogio del proxeneta no es un libro fácil ni cómodo de leer. Pero que conviene descubrir, aunque sólo sea para no olvidar el dolor que nos hace vivos.

 

Post data

Existe un error conceptual en mi comentario. Los sentimientos de odio que se atribuyen al autor corresponden, en realidad, al personaje principal, al proxeneta que narra el libro.

 

 

 

Publicado por Fernando del Busto en 13:27  

Etiquetas: Literatura 6 comentarios

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