Tengo, casi, la más completa seguridad de que a partir de hoy mis problemas (si no todos, sí la inmensa mayoría) van a terminarse de una vez. Que ya iba siendo hora, coño. Resulta que después de mucha reflexión me he decidido a probar el Extracto de arándanos que mi médica me venía aconsejando últimamente para las persistentes infecciones urinarias que padezco. Así pues, hoy, María Jesús ha diluido veinticinco gotas en un poco de agua y ale, a tragar que está bien rico. Mentira. Está asqueroso. Pero me da igual. Insisto, tengo casi la certeza de que mi vida desde este momento va a dar un giro espectacular. Sucedió que ayer, leyendo al respecto en Internet, me encuentro con los beneficios, para mí desconocidos hasta entonces, de los arándanos éstos, no sé si en extracto o en mermelada, en fotografía o en infusión. Parece ser, según la amplísima literatura que pude consultar, que no sólo para las infecciones del tracto urinario y zonas afectadas es aconsejable el preparado, no vayas a pensar. También para la encefalitis va divino. Formidable para la diarrea e ideal para la multiplicación del colesterol bueno. Para la úlcera gástrica, no veas, estupendo, así como para los ganglios, varices y halitosis. Para la difusión del bronquio y del bronquiolo, hoy por hoy, de lo mejor que hay en la farmacia. Y para el estreñimiento pertinaz y para el mal carácter y el olor de pies, ídem. Magnífico contra las hemorroides, las pesadillas y la alopecia. Incluso, en ocasiones, hasta combate o, cuando menos, corrige un pelín la petulancia y abrevia la ronquera. Mejora grandemente el diapasón natural, aunque no lo soluciona. Mágico para las cataratas y para agudizar la visión nocturna (qué pena no haber dado con el producto en su momento, hace treinta años. Por lo de las cegueras de madrugada, lo confieso). También para los dolores menstruales y de corazón es más que aconsejado. Pero lo que verdaderamente me ha producido perplejidad y una especie de felicidad, por qué no decirlo, es saber a ciencia cierta que con este bebedizo tengo asegurado un alargamiento del pene, quiero imaginar que a corto o medio plazo. Porque a la tercera o cuarta dosis ya me he sentido, no sé, como más dotado: hay algo ahí que me empuja a pensar que sólo es el comienzo. María Jesús y Susana por de pronto quedan avisadas. Supongo que en tres o cuatro meses, si sobrevivo a la ingesta, habrá que tomar medidas para que no me llegue hasta la puerta y dé que hablar a los vecinos. ¿Cortar por lo sano? ¿Hacerme el loco y el irresoluto? Cualquiera sabe.

 

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2 comentarios en “Extracto de arándanos

  1. Pués ahora Luismi tendrás que usar la talla "Watusi" o "Extrawatusi", vaya usted a saber, con semejante desproporciónVoy corriendo a la tienda a comprar algo con arándanos ,por cierto, servirán tambien para las fiebres Franquifascistoides propias de este día tan señalado………… sería la caraba……………

  2. Para "eso", precisamente para "eso", pues no leí nada en la Red. Pero si también valiera sería ya la hostia bendita, tienes toda la razón. Me alegro de verte de nuevo por aquí, Ramonín. Un abrazo.

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