PLAF EN LA COCINA

 

 

Claro que te vi con los enormes ojos de la noche

saber la saliva perfecta de los cuerpos,

esa certidumbre

del que vuelve a llorar las horas muertas,

y después el amor no tiene nombre,

 

sólo un principio que besa en tus labios los días

sin temor a nadie, como la flor que el deseo

reseca en nuestra boca

porque hace tiempo que nos ama.

 

Alguna vez nos faltará la sombra que alumbra

en tus brazos como promesa fiel,

y yo estaré contigo.

 

 

 

De "La última vez", Ajimez libros, Gijón 2000.

 

 

 

 

Veinte años de amor y besos, de caras largas y tú más, de dacortin y renuncias… Ella sabrá por qué no me ha mandado todavía a la porra.

 

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