XI

        

Plazas desiertas y en penumbra

las calles, desde su ventana el joven

amasa el mundo con fiereza

y lo viste a su medida sin consuelo.

De sobra sus ojos reconocen

todo el fulgor

y el poblado reino de su ansia.

Mañana volverá a contemplar,

pero ya muy triste,

la acera donde ella acariciaba a otro.

Será viejo su mundo

y su mirada es

turbia.

 

 

 

XII

Cundi

 

         Alguien repite una y otra vez

la historia a quien quiera escuchar.

Es lenta su voz y en los chigres

frente a un vaso de algo

gesticula su terror

y nos zarandea el vértigo.

“Pretendí venerables conductas

para quien desenmascarara el alma

así podría yo hincar mi estilete

en sus carnes jugosas

busqué de noche amigas en los cines

muertas como yo de frío

y esperamos juntos a que se quitasen

la falda la virtud el fervor la misma lujuria

conocí países que dan mucha risa

viví como imbécil…”

Cuando pasan las horas lloriquea

y cumple su palabra de hombre terrible.

 

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