IX

La Ría

 

         Agua hedionda

para manifestar nostalgias.

A las horas precisas el barco

maniobra frente a nosotros repleto

de basura.

Al atardecer, muchachas estrenan

sus condones y el gozo da lugar

a un grito de limosna o de tedio.

Está bien que así suceda,

que nos oculte sus fauces lo invisible,

incluso que el calor no nos sofoque.

El que todo lo mira

descubre en su corazón conflictos

y ve el Pedro Menéndez II

perderse en lontananza

cargado de cenizas, como se va

su sangre.

La noche cae a golpes en su cuerpo,

y frente a él sucumbe la derrota

vestida de palabras

e imponente.

 

 

 

X

Palacio de Balsera

 

         Música de niños en invierno.

El condenado busca a su doble

y de bruces lo asalta la memoria.

Un caballo verde,

el violín usado de su hijo,

la umbría certidumbre

de haber ya vuelto una noche de la vida.

El condenado jamás entró por esta puerta.

Y sin querer abraza la figura

que no es de verdad y lo traiciona.

Ahora sí que sabe equivocarse.

 

 

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